Hace poco vi en internet unas tomas de una cámara escondida. Un hombre aparentemente indigente simuló en una plaza concurrida sufrir un ataque cardíaco. Lamentablemente, la gente sólo lo miraba con curiosidad, pero nadie se animaba a auxiliarle. Luego, en el mismo lugar, el mismo hombre – esta vez con traje, maletín y celular de último modelo – fingió el mismo suceso. En seguida un montón de gente acudió a socorrerlo.
La Biblia nos advierte en 1 Samuel 16:7 que “el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón”. Y es cierto; por lo general concedemos mucha importancia a nuestra manera de vestir. Sobre todo en los jóvenes se nota fácilmente por su ropa, qué filosofía están siguiendo o a qué tribu urbana pertenecen. Si no logran vestirse a la moda, la presión de grupo los hace sufrir. Sin embargo, lo que realmente vale no es nuestro aspecto exterior – aunque también puede expresar algo de nuestra identidad – sino quienes somos en verdad.
La Biblia también habla del vestuario, del quitar y vestir ropa, y muestra que nuestra vestimenta realmente tiene algo que ver con nuestra identidad, aunque de una manera muy distinta a lo que hemos mencionado.
Queremos dedicar este programa de Mensaje de Paz a este tema tan interesante y examinar nuestra “vestimenta espiritual”.