Israel estaba viviendo un tiempo de opresión, miedo y escasez. Los madianitas destruían la cosecha y obligaban al pueblo a esconderse. En medio de esa crisis aparece Gedeón, no en una posición de fuerza, sino escondido en un lagar tratando de salvar trigo. Sin embargo, Dios no lo llamó según su condición presente, sino según el propósito que tenía para él. Esto nos enseña que Dios no nos llama por lo que somos en el momento, sino por lo que Él ha decidido hacer con nosotros.