¿Podemos aprender a cambiar nuestros sentimientos?
La respuesta es sí. Nuestras emociones tienen un componente
aprendido. Reaccionamos ante ciertos eventos de forma au
tomática, hemos aprendido a copiar esa reacción. A este tipo
de aprendizaje se le llama vicario. Si nos dicen que una rata es
mala y vemos a nuestra madre gritar y salir corriendo, cuando
seamos adultos sentiremos ese mismo rechazo. Seguro cono
ces a alguien que nunca abraza o se pone nervioso al mostrar
sus emociones, o no da ninguna señal de afecto. Es posible
que en su casa tampoco su familia compartiera sus sentimien
tos con facilidad, por lo que aprendió a no hacerlo.