El Templo de la Mano Roja contaba con un terrible guardián: Tyrgarun, un dragón azul adulto que a punto estuvo de acabar con todo el grupo. Derrotarlo les salió muy caro y uno de ellos no viviría un nuevo día. Los demás, heridos y temiendo los horrores que puedan encontrarse en el interior de la montaña, hacen acopio de valor y se disponen a entrar...