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Este tal vez sea el episodio más largo, más odiado y a la vez más necesario de MNE: nuestra oda a la reescritura. En esto de escribir tenemos una sola certeza: no hay nada más importante que reescribir (y reescribir y reescribir) nuestros textos, aunque sabemos que es una etapa del proceso que muchas personas preferirían evitar y nos preguntamos por qué, con lo lindo que es trabajar sobre algo que ya existe. Un texto nunca sale terminado de una (aunque al leer un libro bien escrito nos parezca lo contrario), y la reescritura no traiciona la espontaneidad del acto creativo: la fortalece. Recordar que nuestro borrador será una mierda y que después podremos corregirlo le saca mucha presión a ese primer intento desordenado de contar una historia. Hay que amigarse con la reescritura y recordar que la simpleza lleva trabajo.
Además, Aniko confiesa que preferiría ser programadora, Nico cuenta que intentó leer a Shakespeare y fracasó, Aniko vota por dejar que los textos descansen (darles una limonada y una colchoneta para que floten al sol) y Nico dice que él siempre prefiere escaparle a la euforia. Coincidimos en que la palabra clave de este episodio (y del proceso de escritura y publicación) es PACIENCIA.
Básicamente: tenemos que aprender a marikondear nuestros textos.
Mientras no escribo no es solo un podcast: es una comunidad. Si querés ser parte de nuestro Club de escritura (y procrastinar/escribir en compañía), entrá a mientrasnoescribo.com para ver las opciones de membresía y sumarte.
En este episodio de MNE hablamos de la famosa voz propia en la escritura: ¿qué es? ¿de dónde viene? ¿cuánto cuesta? ¿existe? Tu voz sos vos en el texto, pero es algo que no va a aparecer nunca si te sentás a esperar (tampoco está enterrada en el jardín ni te va a llegar un día por correo). Parece haber un camino estándar para encontrar la voz: primero admiramos a otros autores, después los emulamos (y fracasamos) y, finalmente, la vamos encontrando sin querer, cuando nos relajamos y empezamos a escribir como nosotros mismos. Y otra vez aparece la identidad: para escribir como vos mismo tenés que saber quién sos y de dónde venís. Lo importante, como siempre, es contar tu verdad y no tener vergüenza de tus historias.
Además, diferenciamos voz de estilo, reflexionamos acerca de las fotos de solapa, Nico hace un "tell, don't show", Austin Kleon se gana el estatus de santo patrono creativo realista del podcast y Aniko nos da la receta para la infelicidad.
Básicamente: todos tenemos algo para contar.
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En este episodio de MNE hablamos del vínculo entre escritura e identidad. Como dice Salman Rushdie (en un claro plagio a Nico): “Si no sabés quién sos, no vas a saber qué escribir”. La escritura tiene que venir de un lugar profundo (nada que una buena excavadora no pueda resolver). Pero a no desesperar, que esto es como el huevo y la gallina: escribir también es una forma de autoconocimiento.
Además, nos ponemos confesionales: Nico nos cuenta sobre sus problemas rioplatenses y Aniko nos da un tour psicosomático por su crisis de identidad como viajera-escribiente. Le decimos basta a la pregunta “¿y qué publicaste?” —que suele venir pegadita a la afirmación “me dedico a escribir”— y optamos por una redefinición de lo que significa ser escritor/a. Descubrimos que Nicolás es un animal que habla y que Aniko fue un robot que viajaba y proponemos el cristal de Morty como primer objeto de merchandising de este podcast.
Básicamente: basta de etiquetas, escribí lo que te salga del cuerpo.
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En este episodio (que tardó un tiempo en hacerse, porque estuvimos muy ocupados con la vida, Aniko necesitaba reorganizar las alacenas, Nico ordenó su biblioteca por color, además hubo que hacer limpieza y bueno, el tiempo se nos fue, no es que no quisimos grabar, es que a veces lo urgente le gana a lo importante, ¿no?) hablamos de procrastinar.
Parece que procrastinar no tiene que ver con ser vagos o con no saber administrar nuestro tiempo, sino que es culpa de nuestro cerebro anfibio que trata de mantenernos lejos de una tarea que nos genera incomodidad emocional (sí, como escribir). Por eso, tranqui: se puede querer escribir y no querer escribir al mismo tiempo, la escritura está en el top 3 de actividades más procrastinadas de la historia. Proponemos, entonces, tener paciencia, tomar distancia y decir "estoy en proceso de compost interno" en vez de "estoy procrastinando". A sacarse las culpas, o a usarlas como motor creativo.
Además Aniko, nuestra wikipedia ambulante, nos cuenta que Borges bordaba y que Cortazar jugaba a los Sims con tal de no escribir; Nicolás continúa su vendetta con George RR Martin; Aniko se declara "rugú" de la escritura y se muestra como la bully que es. Revelamos los secretos oloríferos de grandes procrastinadores, proponemos el Fit Procrastinator o ProcrastinatorBit (estamos decidiendo aún) y concluimos que el único ser en la historia que no procrastina es San Esteban Rey
Básicamente: a buen procrastinador, manzana podrida.
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Ya está subido el episodio 07 de Mientras no escribo: “De esto no se puede escribir (hay que prender fuego la vergüenza)”
En este episodio reflexionamos acerca de los tabúes personales, los temas que nos hacen sentir incómodos y todo eso que creemos que “no se puede escribir”. Analizamos nuestras omisiones y vamos a la raíz del asunto: el “qué van a pensar si escribo esto”. Para hacerle frente a esas voces censuradoras internas nos ponemos brenébrownianos y salimos a la defensa de la vulnerabilidad y la honestidad. Basta de errores 404 en nuestros textos.
Además, Aniko revela que una vez tuvo un blog de viajes, Nico confiesa qué rockero lo impulsó a estudiar psicología, Aniko se deleita con ideas pirómanas y Nico se gana que lo llamen extremista. Rememoramos la vieja época de tusecreto.com (de la que Nico es contemporáneo) y proponemos que una excelente forma de decir la verdad es ocultándose. Receta anti neurósis: ante la duda, escribilo.
Básicamente: mamá no está leyendo.
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En este episodio nos preguntamos si el talento es necesario (y suficiente) para "ser escritor". [Spoiler alert: no.] El talento es otra de las grandes excusas que nos ponemos para no empezar o para no dedicarle las horas necesarias a nuestra práctica (hay quien dice que se necesitan mínimo 10.000 horas para desarrollar una habilidad, aunque Nicolás duda de esta teoría). Preferimos cambiar la palabra "talento" por "aptitud" o "facilidad", y llegamos a la conclusión de que preguntarnos si tenemos talento es perder el tiempo que podríamos usar en mejorar nuestra escritura.
Además, Nico comparte su talento sonoro, Aniko nos da un adelanto de su washi-cast, Nico se reconforta pensando en las gastritis de los famosos y Aniko se vuelve una periodista deportiva medio trucha (nos enteramos de que le gusta mucho nadar). Imaginamos un reality show honesto de escritores y nos rendimos ante el intento de citar nuestras fuentes correctamente (todo se convierte en un gran "creo que tal persona hizo o dijo tal cosa, pero no sé bien").
Básicamente: Borges no escribía in utero.
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En este episodio hablamos de la fantasía resolutiva de la gente que escribe: publicar un libro (#palabradepsicólogo). Nico le confiesa a Aniko que le genera mucho alivio saber que ella "ni en pedo tiene resuelto el tema de la creatividad" a pesar de haber publicado. Exploramos esta contradicción entre "tengo el sueño de publicar un libro" en vez de "tengo el sueño de sentarme a escribir (enfrentarme a la hoja en blanco, pasar días/meses/años moviendo párrafos de lugar y preguntándome si algo de todo esto funciona)". Aniko mete más citas y aclara que escribir y publicar son dos cosas distintas, y que la publicación trae problemas y preocupaciones nuevas que nunca se hubiese imaginado (pero, aún así, los libros siguen siendo mágicos).
Además, Nico se ofende con Ray Bradbury, Aniko quiere ser como Elijah Wood y Nico propone el presentismo artístico como manera de vivir la escritura. Ninguno de los dos se acuerda cuántas letras tiene el abecedario.
Básicamente: hay maneras más fáciles de hacer plata.
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Ya podés escuchar el episodio 04 de Mientras no escribo: "Cómo entrar a un texto (Todos los comienzos son ridículos)".
En este episodio imaginamos que empezar a escribir un texto es como entrar a un bosque lleno de ewoks y ents y atravesarlo sin conocer el camino (aunque Nico dice que él cuando escribe se siente en Jurassic Park). Si empezar a escribir es como irse de viaje, ¿necesitamos un mapa? ¿un itinerario? ¿cuánto planear antes de ponerse a escribir? ¿tengo que reservar un hostel? ¿cómo me visto? ¿necesito protector solar? ¿y si me pierdo? Hacemos una división: hay autores que son como turistas canadienses y van con el minuto a minuto planeado y hay otros que son más hippies y prefieren ver a dónde los lleva el viento literario. Y, hacia el final, les damos un ejercicio infalible para que puedan sentarse a escribir (van a necesitar pantalones khaki y una cantimplora).
Además, descubrimos que Aniko no vio clásicos imperdibles de la historia del cine y televisión y que Nico no vio Los Simuladores, lo cual hace peligrar la continuidad del programa.
Básicamente: Para empezar a escribir hay que hacer la danza de la lluvia.*
Escuchalo en Spotify, Apple Podcasts, Google Podcasts y otras plataformas.
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*(como la que hizo Ted en HIMYM, que Aniko casi seguro que no vio porque ella, aparentemente, no mira nada bueno, solo cosas bizarras con Elijah Wood) [porque Aniko, a diferencia de otros, no tiene ganas de ver nueve temporadas para enterarse de cómo "Ted" conoció a "The Mother"] (pero bien que Aniko tuvo tiempo para ver las tres millones de películas de Star Wars, cuando solo hay tres buenas y se hicieron hace como 40 años)
En este episodio hablamos acerca de las ideas: cómo llamarlas, cómo predisponerse a que lleguen, cómo atraparlas, cómo reconocer cuándo no nos pertenecen y cuándo dejarlas ir. Citamos a un montón de personas y derribamos el mito de la originalidad. Además, Nico comparte sus fantasías literarias de gauchos espaciales y peleas con carabinas, cañones y dragones; Aniko tiene la teoría de que las ideas caen del techo de una cueva y quiere fabricarse una casa barco para guardarlas; Nico atrapa ideas en calabozos, pero más de la mitad están vacíos; Aniko quiere escribir historias con fondo blanco, en el no tiempo y no lugar. También explicamos por qué nos gusta tanto meter palabras en inglés y abrimos varios paréntesis (pero siempre volvemos). Con cameos de Drácula, Frankenstein, el Hombre Lobo y Hannibal Lecter.
Básicamente: escribir es como jugar a los Sims.
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En este episodio hablamos de bloqueos de escritura, por qué aparecen y cuáles son (incluido el famoso “bloqueo de puerta entreabierta”), proponemos maneras psicomágicas de enfrentarlos (vas a necesitar un pedazo de tela, un podcast silencioso y, optativo, tres kilos de tierra). Descubrimos que Nico necesita pelearse con una app y leer libros de biología para sentirse vivo; Aniko “cree” que ya superó sus bloqueos de escritura y nos tienta con una idea misteriosa que no está escribiendo hace más de dos años.
Básicamente: no escribir es salud.
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