Luisa Madrigal puede cargar burros, cambiar cauces de ríos, pero casi no logra cambiar el estereotipo de las delgadas y frágiles princesas de Disney.
Encanto, la más reciente película de los Estudios Disney, es una historia ambientada en Colombia que abarca la diversidad cultural, entre otros elementos. Sus protagonistas, los Madrigal, son una familia que vive en una casa mágica ubicada en las montañas. La magia en esta trama juega un papel principal, pues los protagonistas, que son los miembros de la familia, poseen cada uno un “don único” que va desde la capacidad de incidir en el clima hasta una fuerza desmedida. Tal es el caso de Luisa.
Y si bien Luisa se convirtió en una de las favoritas del público, por encima de los números coprotagonistas que tiene estrama, a Disney no le parecía lo óptimo un personaje femenino que luciera fuerte y con un físico acorde a lo que su personaje representaba. Al menos eso es lo que dejó entrever en su cuenta de Twitter el artista y animador Dylan Ekren, quien en la película se encargó de supervisar los modelos de los personajes, y que comentó meses atrás en la red social que tuvieron que luchar para mantener su idea artística. Hoy en día su cuenta es privada.
Tal parece que no solo el cuerpo más apegado a la realidad es el que conectó con el público. Pues, contrario a su físico fuerte y capaz de derribar cualquier obstáculo, Luisa es capaz de mostrar sus inseguridades, miedos y admite estar al borde de un colapso emocional debido a las grandes expectativas y presiones que tiene por parte de su familia y su entorno. Y eso queda expresado en la canción que entona Luisa en un momento clave de la historia.