Cuando mentía a Pinocho le crecía la nariz, eso lo sabe usted desde niño, pero ¿recuerda lo que le dijo el Hada cuando vio que le crecía? Con voz de terciopelo y diamantina dijo: “Las mentiras, hijo mío, se reconocen enseguida porque suelen ser de dos clases: hay mentiras que tienen las piernas cortas y mentiras que tienen la nariz larga. La tuya, por lo que veo, es de las que tienen la nariz larga”. Lo que el Hada quería diferenciar es que hay mentiras tan obvias que a cada instante se hacen más evidentes y que, como le pasó a Pinocho, te impiden salir de donde estás metido porque la nariz topa contra las paredes y los marcos de las puertas y de las ventanas. La diferencia con las mentiras de las “patas cortas”, es que tal vez no lleguen muy lejos, pero son mucho más difíciles de descubrir.