El “contubernio” con el narcotráfico a que se refirió Porfirio Muñoz Ledo no significa que haya un acuerdo, un pacto escrito o explícito entre las organizaciones criminales y el gobierno de la 4T, pero es indiscutible que lo hay de manera implícita porque cohabitan, viven en ayuntamiento, como lo demuestra el resultado de la consigna presidencial “abrazos, no balazos”, que se traduce en la pasividad federal en la persecución de los delitos y el crecimiento exponencial de la violencia y la mortandad que en tres años y medio han superado las cifras de los sexenios completos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.