La mejor forma de transmitir enseñanzas, principios y valores, es con nuestro ejemplo. Marca a quienes nos rodean, comenzando por nuestro cónyuge, hijos y familiares más cercanos. Es cierto que, en nuestras fuerzas, parece complicado. Sin embargo, no lo es cuando dependemos del Señor Jesucristo. Él nos ayuda en cada nuevo paso.