En la biblioteca de todo buen viajero no solo deben figurar libros que hablen de crónicas propiamente viajeras, aunque, eso sí, esas lecturas deben estar relacionadas con asuntos complementarios a lo que cada cual se va a encontrar, o demandar, en la ruta o a lo largo de su programa de viaje. Hoy, y de cara a este tiempo de vacación y, por lo tanto potencialmente abierto a múltiples recorridos, vamos a ofrecer algunas sugerencias que satisfacen a ese fin de que un viaje nunca acabe con el final del propio viaje, que la literatura sea una extensión de nuestro trayecto, y esas propuestas pueden estar bajo el ala de la antropología cultural, del ensayo social, las curiosidades (cuándos, dóndes y porqués) los misterios y, claro, de algún relato de viaje.