El miedo es una emoción que puede resultar paralizante. Entender que lo experimentamos dependiendo de nuestra percepción subjetiva de amenaza, puede ayudarnos a gestionarlo según las circunstancias y el contexto. Se trata de una emoción adaptativa que muchas veces magnificamos en función a nuestras experiencias negativas, traumas, ideas limitantes y estilos de afrontamiento.