La pandemia parece que ha venido a consolidar definitivamente el teletrabajo. Mientras las empresas estudian la posibilidad de crear nuevos modelos o formas de organizarse, acorde con el nuevo contexto mundial, millones de profesionales tratan, por su parte, de adaptarse a la forma remota de trabajar. Quizás, los nuevos modelos laborales consigan conciliar definitivamente, trabajo y vida familiar. Una demanda recurrente e histórica que amerita ser abordada con urgencia. Entretanto, son muchas las personas que están teniendo dificultades para desarrollar su trabajo. Estrés, ansiedad, insomnio, depresión.. son algunos de las dolencias que empiezan a desvelarse en la cotidianidad de muchos de estos profesionales, que tienen dificultades para adoptarse a los esquemas de funcionamiento actuales. En definitiva, efectos y consecuencias de la indefinición e incertidumbre de este momento vital de cambio de paradigma. Reina la incertidumbre en una forma de trabajar que experimentará en los próximos tiempos, las transformaciones necesarias para que eficiencia, eficacia y salud, puedan seguir caminando juntas de la mano del consenso que necesita siempre la buena convivencia. Disfruta del día