Proverbios 8, 22-31 y Juan 16, 12-15En un mundo que exalta la inteligencia, la información rápida y las opiniones contundentes, la Palabra de Dios nos invita este domingo a mirar más profundo: ¿sabemos distinguir la verdadera sabiduría? ¿Esa que no se improvisa, ni se aprende en un curso, ni se reduce a fórmulas fáciles?La primera lectura nos habla de la Sabiduría como una presencia antigua, íntima de Dios, que jugaba a su lado en la creación, y que se deleitaba especialmente en los hijos de los hombres. Es decir, en nosotros. Esta Sabiduría no es fría ni técnica: es tierna, creativa, alegre, profundamente relacional.Y el Evangelio nos revela el rostro de esa Sabiduría encarnada en Jesús, que promete a sus discípulos la llegada del Espíritu de la Verdad, que no viene a imponer, sino a guiar. Este Espíritu, que es don, que es presencia, que es maestro paciente, nos conduce hacia la verdad plena… pero solo si tenemos un corazón dispuesto a escuchar.