Luis Estrada se consolido como cineasta más incisivos del cine mexicano contemporáneo. Su filmografía no solo entretiene: denuncia, incomoda y revela. A través de sátiras políticas como Un mundo maravilloso, El infierno, La dictadura perfecta y ¡Que viva México!,
Estrada ha construido una crónica alternativa de los últimos gobiernos de México, donde cada película funciona como una radiografía del poder, sus excesos y sus contradicciones.