Si bien para el contingente europeo era una enfermedad conocida, los nahuas tuvieron que nombrarla para así, incluirla en su repertorio de enfermedades. El nombre que dieron fue hueyzahuatl, o la lepra grande, la de granos mayores. Ya consumada la conquista de Tenochtitlan e instaurada la colonia de la Nueva España, los libros y los artículos médicos, al referirse a la enfermedad, insisten en la intensa fiebre, la aparición y la distribución de máculas, pápulas, vesículas y pústulas en la cara, los puños y las manos, los tobillos y los pies; las costras más o menos confluentes, la frecuente ceguera, y la postración extrema.
En las primeras epidemias de viruela predominaron las llamadas viruelas “grandes” o “gruesas”, correspondientes a la viruela confluente; la mortalidad se debió a esa “viruela negra” o “del Señor”, y a la fulminante hemorrágica. Cuando las pústulas eran en menor número y los enfermos sobrevivían, las viruelas fueron llamadas “de la Virgen” (Bustamante, 1977: 565).
Primera pandemia del Nuevo Mundo: la viruela de 1520 en México
Sandra Guevara
Noticonquista
Ilustración: Felipe Dávalos