Al igual que los discípulos en el relato de este capítulo, pareciera como que siempre, estamos compitiendo por tener una posición. Somos impulsados a tener éxito, a prosperar, a ganar. En este Momento de Reflexión, Jesús nos exhorta a no preocuparnos por nuestra posición, poder, el respeto de los demás, o el renombre, pues a su tiempo él se encargará de eso. Si nos humillamos, Dios nos exaltará en el momento apropiado.