Lo que este martes parecía una sesión cotidiana y pacífica en la Asamblea Nacional terminó nuevamente entre gritos y presiones de legisladores de la bancada correísta. Y lo que más llamó la atención fue un gesto de la presidenta del Parlamento, Guadalupe Lori, quien dijo que se estaba acomodando los lentes, pero otros lo intepretaron como una mala seña.
“Aquí se tiene que hacer respetar la ley y Constitución, aquí no pueden venir hacer lo que les da gana”, dijo Llori al ordenar la suspensión de la sesión 770 por "falta de garantías", luego de que correístas rodearon su curul para pedir la integración de una comisión para evaluar al Consejo de Administración Legislativa (CAL), presidido por ella.