El asambleísta Carrión, indicó que la Asamblea Nacional ha tenido un trabajo bastante irregular durante el 2019, comparado con otros años, como el 2018; ahora bien, si se compara con la década pasada, esta Asamblea ha sido mucho mejor. Recordaremos que todos los juicios políticos se archivaban y este año y el año anterior sí se dieron los juicios políticos, con lo que se muestra que se cumplió en gran parte con la fiscalización. En cuanto a las normativas, también se aprobaron leyes importantes y con esta última Ley de Simplicidad y Progresividad Tributaria, se dio una circunstancia: la Asamblea no aprobó la objeción novena y pasó al ejecutivo. Esto era responsabilidad de la propia Asamblea dar una solución, lo que se hizo el 30 de diciembre. Hay opiniones en relación a la legalidad de la convocatoria, incluso algunos hablan de inconstitucional; sin embargo, había que darle una solución porque se trataba de una ley para recuperar algo en cuanto al aspecto económico, puesto que el gobierno está en apuros financieros. En todo caso, puede haber la ventana de alguna demanda por inconstitucionalidad, ya que el procedimiento fue algo oscuro, por lo que el Asambleísta Carrión decidió no votar. En cuanto a la cercanía del movimiento Creo con el ejecutivo, se ha votado a favor de algunas propuestas gubernamentales y en contra en otras; incluso, no ha habido unanimidad dentro del bloque legislativo, por ejemplo, en las reformas a la justicia. No se trata de estar separados, sino de tomar decisiones razonadas; en este sentido, ha habido libertad en el movimiento Creo. La Asambleísta María Gabriela Larreátegui, de Suma, decía que, en la Asamblea Nacional lamentablemente se están dando casos y cosas dudosas e irregulares y que se están aprobando leyes con votos chantaje. En relación a esta opinión, en el movimiento Creo, el coordinador da su apreciación y se está de acuerdo en normas que van en beneficio del pueblo ecuatoriano, no a favor del gobierno. En cuanto al juicio político a Diana Atamaint, este mes de enero debe terminarse ese proceso. El cuerpo legislativo debe estar consciente que los directivos del Consejo Nacional Electoral (CNE) deben ser os árbitros de la democracia, no con direccionamientos políticos; ya se pasó toda una década con ese modelo y ya se quiere cambiar, para que el ente tenga la independencia en su trabajo como árbitro; tiene que ser muy transparente para que la ciudadanía confíe.