Disponiéndose a ser fusilado el Coronel Aureliano Buendia recuerda el día en que su Padre, José Arcadio Buendia, lo llevó a conocer el Hielo. Macondo era una aldea de veinte casas de barro y cañabrava, a la orilla de un río. En un mundo reciente en que las cosas carecían de nombre.
Todos los años una familia de gitanos planta su carpa, con gran alboroto daban a conocer sus inventos, el primero fue el imán, la octava maravilla de los sabios alquimistas de Macedonia. José Arcadio pretende utilizarlo para buscar oro, y aunque Melquiades lo previno, éste se obstino. Desentierra una armadura del siglo quince, que portaba un relicario, con un rizo de mujer.
Un año después un catalejo, “La ciencia ha eliminado las distancia” dice Melquiades. También hicieron fuego. José Arcadio pretendió hacer un arma para una guerra solar. Con el Astrolabio se quemó en la observación de los astros, determinando el mediodía exacto, Úrsula lo destruye pero éste vuelve a construirlo. Entre tanto descubre el mundo de la imaginación en el que se perdía mientras su mujer veía por el sustento de la familia. descubre que la tierra es redonda como una naranja. El patriarca reunió a un grupo y les argumentó su método de navegación, como podían llegar al mismo punto de partida navegando siempre hacia el oriente. todo el mundo lo tomó por loco pero el gitano lo defendió y le obsequió un laboratorio de alquimia. José Arcadio se dedicó a buscar la fórmula del oro, lo que terminó en un fracaso más.
Úrsula era tan activa que parecía estar en todas partes y parecía poseer el don de la ubicuidad. José Arcadio diseñó el pueblo para que todas las casas recibieran la misma porción de luz del día.
Construyó trampas y jaulas, Macondo se llenó de cantos de pájaro al punto que Úrsula se tapó lo oídos con cera. Gracias a estos cantos los gitanos fueron capaces de encontrar la aldea.
Tuvo la idea de abrir una trocha que pusiera en contacto a Macondo con los nuevos inventos.
En su juventud José Arcadio Buendia, y Ursula Iguaran, junto con un grupo van desde Riohacha en expedición atravesando la sierra buscando una salida al mar. Se pierden en medio de la nada y sin poder dar marcha atrás deciden fundar allí un nuevo pueblo que se llamará Macondo.
Se van abriendo camino, durante dos semanas, a machete entre la ciénaga, a medida que iban abriendo camino éste se iba cerrando rápidamente. Encontraron el Galeon Espanol. Se sintió frustrado una vez más creyendo que había encontrado el mar sin estar buscándolo, creyó que Macondo estaba rodeado de mar. Años después el Coronel habrá de encontrar este punto.
Vuelven los gitanos, otros gitanos. Con loros pintados de todos los colores, que recitaban romanzas Italianas, una gallina que ponía cien huevos de oro al son de la pandereta, el mono amaestrado que adivinaba el pensamiento, con la máquina múltiple que servía tanto para pegar botones como para bajar la fiebre, y el aparato para olvidar los malos recuerdos, y el emplasto para perder el tiempo.
José Arcadio buscó a Melquiades para que le revelara secretos, pero le dijeron que éste murió. Le dijeron que había sucumbido a la fiebre de los médanos del Singapur, y su cuerpo había sido arrojado en los lugares más profundos del mar de Java.
A sus hijos no les importaba aquello, querían que su padre los llevara a conocer la novedad de los sabios de Menfis. un cofre que despedía un aliento glacial, con un bloque transparente. José Arcadio afirmó que era el diamante más grande del mundo, pero el gitano dijo “no, es hielo” quiso tocarlo y le pidieron cinco reales más, lo hizo, el corazón se le hinchaba de júbilo, el pequeño José Arcadio no quiso hacerlo, pero Aureliano lo tocó y dijo “está hirviendo”. El Patriarca exclamó “Este es el gran invento de nuestro tiempo”