El intelecto acostumbra a sentirse satisfecho con oír hablar “acerca de” un tema, y puede ingenuamente concluir que la información en sí misma debería ser suficiente. Si bien esto es a menudo parcialmente cierto, en otras ocasiones, el tránsito desde la adquisición de información hacia la experiencia subjetiva se produce a través de la práctica espiritual, la meditación, la contemplación y la devoción.
La intención espiritual puede hacer que el intelecto se santifique de tal modo que se convierta en un trampolín y un camino hacia la realidad espiritual, en lugar de ser un callejón sin salida o un obstáculo en el sendero. El estudio espiritual utiliza el intelecto para revelar que el intelecto mismo tiene que ser trascendido, pasando de “saber acerca de” a“convertirse en”, lo que se consigue mediante la práctica espiritual, la disciplina y la devoción.