En este nivel el grado de autoestima es alto, y se ve reforzado por la reacción positiva de la sociedad en forma de reconocimiento, apreciación y recompensa. La persona en el nivel de la Buena Voluntad ha dejado muy atrás el orgullo, de modo que está dispuesta a examinar sus defectos y a aprender de los demás. Esta conciencia benigna permite a la persona aceptar las imperfecciones humanas, que en el nivel del orgullo habrían sido manejadas con ira, negación, culpa, o, simplemente proyectadas al exterior. Ahora, las confusiones y los errores pueden ser reconocidos y corregidos sin actitudes defensivas o pérdida de la autoestima. Definitivamente, las personas en este nivel representan una considerable fuente de poder para la sociedad.