Durante la vida nuestra mente es parte inseparable de nosotros y, como resultado,
sufrimos constantes altibajos. No es nuestro cuerpo el que va de arriba a
bajo, es nuestra mente –esta mente cuyo modo de funcionar no comprendemos–.
Por eso necesitamos examinarla de vez en cuando –no sólo nuestro cuerpo, sino
también nuestra mente–. Después de todo, es la mente la que siempre nos está
diciendo lo que hacer. Necesitamos conocer nuestra propia psicología o lo que
se llama, en la terminología religiosa, la naturaleza interna. De todos modos, el
nombre que le demos no tiene mucha importancia, lo importante es conocer
nuestra mente.