Uno de los efectos secundarios de estar continuamente en modo alumno es que aprendes a desarrollar la apertura a nuevas opciones, a descubrir nuevas formas de ver el mundo y, sobre todo, a aprovechar la maravillosa capacidad de "ver" lo que otros pueden ver desde su óptica, ampliando significativamente tu campo de visión y logrando alcanzar tus resultados de forma más simple.