Durante años me resultaba muy confuso entender la diferencia entre ser "tenaz" y "terco". Es decir, ¿Cómo saber cuándo está bien insistir para alcanzar algún objetivo y cuándo definitivamente es mejor renunciar? Si te soy honesta he vivido con esta duda por años, pero recientemente encontré esa sutil diferencia y, al ponerla a prueba, los resultados me han maravillado. Te cuento de qué va en el episodio de hoy.