Networking Café

Networking Café

By Johans PeláezArtsVisual Arts
Download on the App Store

Networking Café episodes

  • Antigua Enseñanza Rosa-Cruz
    Un joven fue a ver un sabio cierto día y le preguntó: señor, ¿qué debo hacer para
    convertirme en un sabio? El sabio no contestó. El joven, después de haber repetido su
    pregunta cierto número de veces con parecido resultado, lo dejó y volvió al siguiente día con la misma demanda. No obtuvo tampoco contestación alguna, y entonces volvió por
    tercera vez y repitió su pregunta: señor, ¿qué debo hacer para convertirme en un sabio?
    Finalmente el sabio lo atendió y se dirigió a un río que por allí corría. Entro en el
    agua llevando al joven de la mano. Cuando alcanzaron cierta profundidad, el sabio se apoyó en los hombros del joven y lo sumergió en el agua, a pesar de sus esfuerzos para desasirse de él. Al fin lo dejó salir, y cuando el joven hubo recuperado el aliento, el sabio
    interrogó:
    – Hijo mío, cuando estabas bajo el agua, ¿que era lo que más deseabas?
    Sin vacilar contestó el joven: aire, quería aire.
    – ¿No hubieras preferido mejor riquezas, laceres, poderes o amor? ¿No pensaste en ninguna de esas cosas?
    – No señor, deseaba aire y solo pensaba en el aire que me faltaba –fue la
    inmediata respuesta.
    – Entonces –dijo el sabio– para convertirte en un sabio debes desear la sabiduría
    con la misma intensidad conque deseabas el aire. Debes luchar por ella y excluir todo otro fin de tu vida. Debe ser tu sola y única aspiración, día y noche. Si buscas la sabiduría con ese fervor, seguramente te convertirás en un sabio.
    2 min
  • Egoísmo: pandemia sin cura
    Egoísmo: Como un bólido de metal, choqué contra mi mismo, como contra una campana gigante, a una velocidad incontenible, un sonido sin eco ni retorno estremeció mis entrañas emocionales, aun retumba en el centro de mi conciencia, centro que solo se descubre, cuando no hayas nada mas que vacío, esa insignificancia que hace elevarte y abandonar los laberintos que creías o parecían ser placenteros, llenos de dicha para el ego y sus sentidos, solo queda un no se que, un sabor a nada, una frialdad consigo mismo, te das cuenta que una vez mas, fuiste víctima de tu derrotas cotidianas, y por mas que trates de darle la vuelta, sólo queda el espacio vacío y frío donde el más duro de los jueces no es más que tu conciencia y te mira cara a cara, y es cuando dejas de engañarte a ti mismo.
    Te encuentras, de nuevo, ese lugar donde queda una llama encendida como el altar en el que ofrendas lo mejor de ti, ese encuentro consigo mismo que puede desatar llamaradas en el corazón y lágrimas desbordadas, donde te avergüenzas de tus errores, y prometes enmendarlos con la promesa de que sean los hechos y no las palabras, los que hablen por ti.
    Entre la pasión y la razón, la malicia quiere aprovecharse y jugar sin importarle quienes o que, quedan en el camino, humillados y despreciados. ¿Qué es eso que buscamos, que definitivamente no encontramos y que al final nos queda un sabor a nada?. ¿Cómo llenar esas inconformidades que nos hacen buscar satisfacer los instintos sin medir consecuencias? ¿Qué hace que como personas actuemos con sangre fría?
    Egoísmo el mal de la modernidad, donde todo gira en torno a nosotros, para nuestro disfrute y placer, donde la comodidad producto de la tecnología nos enaltece como seres individuales, donde el contacto con el otro gira en torno, no al otro, sino a sí mismo. Donde los detalles no son para halagar al prójimo sino a esa vorágine insaciable de apetitos viejos, nuevos, algunos resucitados otros incubados. Hoy todo se mueve para vendernos la necesidad de satisfacer nuestras necesidades. Y la trampa está en que mientras más te despegues del resto, en progreso o talento crees encontrar nuevas necesidades que cubrir para completar la cuota de felicidad que te corresponde, eso que "la vida te debía, por ser un ser muy especial"; a tu juicio.
    Hace poco escribí: "De joven me conquisté a mi mismo, luego me des-conquisté para recorrer los caminos que enseñan de verdad. Sapiencia Suma". Con esa palabra des-conquitar no quise más que referirme, a que muchas veces esa manzana de la tentación que despreciaste de joven por nobles ideales, tarde o temprano, podrá de nuevo tentarte, con o más fuerzas que nunca.
    La vida no trata solo de nosotros, si no de quienes nos rodean, y más aun de los que deciden caminar a nuestro lado, en las buenas y en las malas, eso hace las cargas más ligeras, y donde las cosas simples se disfrutan mejor por el mero hecho de estar acompañados. Dejemos de estar centrados en complacer nuestras necesidades vanas, y quizás aprendamos que hasta la tentación más sencilla nos la venden cual producto de mercadeo.
    5 min
  • Egoísmo: pandemia sin cura
    Egoísmo: Como un bólido de metal, choqué contra mi mismo, como contra una campana gigante, a una velocidad incontenible, un sonido sin eco ni retorno estremeció mis entrañas emocionales, aun retumba en el centro de mi conciencia, centro que solo se descubre, cuando no hayas nada mas que vacío, esa insignificancia que hace elevarte y abandonar los laberintos que creías o parecían ser placenteros, llenos de dicha para el ego y sus sentidos, solo queda un no se que, un sabor a nada, una frialdad consigo mismo, te das cuenta que una vez mas, fuiste víctima de tu derrotas cotidianas, y por mas que trates de darle la vuelta, sólo queda el espacio vacío y frío donde el más duro de los jueces no es más que tu conciencia y te mira cara a cara, y es cuando dejas de engañarte a ti mismo.
    Te encuentras, de nuevo, ese lugar donde queda una llama encendida como el altar en el que ofrendas lo mejor de ti, ese encuentro consigo mismo que puede desatar llamaradas en el corazón y lágrimas desbordadas, donde te avergüenzas de tus errores, y prometes enmendarlos con la promesa de que sean los hechos y no las palabras, los que hablen por ti.
    Entre la pasión y la razón, la malicia quiere aprovecharse y jugar sin importarle quienes o que, quedan en el camino, humillados y despreciados. ¿Qué es eso que buscamos, que definitivamente no encontramos y que al final nos queda un sabor a nada?. ¿Cómo llenar esas inconformidades que nos hacen buscar satisfacer los instintos sin medir consecuencias? ¿Qué hace que como personas actuemos con sangre fría?
    Egoísmo el mal de la modernidad, donde todo gira en torno a nosotros, para nuestro disfrute y placer, donde la comodidad producto de la tecnología nos enaltece como seres individuales, donde el contacto con el otro gira en torno, no al otro, sino a sí mismo. Donde los detalles no son para halagar al prójimo sino a esa vorágine insaciable de apetitos viejos, nuevos, algunos resucitados otros incubados. Hoy todo se mueve para vendernos la necesidad de satisfacer nuestras necesidades. Y la trampa está en que mientras más te despegues del resto, en progreso o talento crees encontrar nuevas necesidades que cubrir para completar la cuota de felicidad que te corresponde, eso que "la vida te debía, por ser un ser muy especial"; a tu juicio.
    Hace poco escribí: "De joven me conquisté a mi mismo, luego me des-conquisté para recorrer los caminos que enseñan de verdad. Sapiencia Suma". Con esa palabra des-conquitar no quise más que referirme, a que muchas veces esa manzana de la tentación que despreciaste de joven por nobles ideales, tarde o temprano, podrá de nuevo tentarte, con o más fuerzas que nunca.
    La vida no trata solo de nosotros, si no de quienes nos rodean, y más aun de los que deciden caminar a nuestro lado, en las buenas y en las malas, eso hace las cargas más ligeras, y donde las cosas simples se disfrutan mejor por el mero hecho de estar acompañados. Dejemos de estar centrados en complacer nuestras necesidades vanas, y quizás aprendamos que hasta la tentación más sencilla nos la venden cual producto de mercadeo.
    ---
    Support this podcast: https://podcasters.spotify.com/pod/show/networkingcafe/support
    5 min
  • Aquella infusión diaria de toronjil (melissa)
    Hoy recuerdo con nostalgia ese sencillo ritual que noche tras noche involucraba que bajara al jardín he hiciera posarme frente a una planta aromática de toronjil, y arrancaba unas cuantas pequeñas ramas de la planta no sin antes pedir permiso a los gnomos y hadas invisibles en las que creía mi madre. El toronjil es una de esas plantas que tienen un olor y un sabor muy agradables que son muy particulares relacionadas al limón, con tanta personalidad como la menta o yerbabuena. En fin, todos los días mientras vivía mi madre, quien padeció de cáncer, recolectaba unas cuantas hojas para hacer la bebida aromática en infusión, que no es otra cosa que echar agua hervida en una taza con las hojas y dejar reposar unos cuantos minutos antes de consumir, mi madre decía que esta infusión era excelente para el corazón y como sedante natural, y en general para todo!
    Recuerdo con sumo agrado y nostalgia ese encuentro con las bebidas calientes, antes de que el café se apoderara de mi rutina, a tal manera que se ha vuelto indispensable, de hecho confieso que mi pasión hoy por hoy con el café tiene sus orígenes en el mundo laboral, unas veces por dar un pare al sueño, otras al stress y otras para encontrar la excusa perfecta de una buena charla, o en la soledad de una buena meditación o reflexión. Hoy a pesar de tomar más café que infusiones, las valoro a ambas por igual, aún sabiendo que hay que tener alma y gusto para ambas cosas por igual.
    Siempre he observado con admiración ese bello ritual de los japoneses en el que se atiende a los invitados con toda una ceremonia para preparar un Té, eso es poesía sin letras de por medio. Así mismo esa infusión de toronjil en mi casa, era un ritual de sanación, en el que cada noche invocábamos de alguna manera una cura para las afecciones graves de mi madre, ese manantial de agua verde y tibia que significaba una comunión con la vida. Mi madre sanó y vivió durante diez años más. Hoy al tomar en bolsitas mi infusión de Toronjil, solo me queda decir que extraño esa dadivosa planta, extraño mi ritual, extraño a mi madre, maravillándome de la sencillez de las pequeñas cosas, pequeñas cosas que son tan grandes.
    3 min
  • Trabajo Colaborativo - Episode 119 - Networking Café
    En la actualidad, en la década en la que los millenials se consagran como protagonistas absolutos, en gran motivo gracias a la tecnología, al emprendimiento, los startups y al movimiento impulsado desde Sillicon Valley, ha surgido, una generación de nuevos espacios de trabajo en grandes salones denominados espacios colaborativos y de co-working.

    En estos, se hace común que las personas renten un lugar para sentarte y trabajar con sus equipos particulares. La experiencia se asemeja a aquel que visita uno de los locales de la cadena de Starbucks, quedándose una mañana conectado a la red Wi-Fi, trasladando, de esta manera, su oficina a un espacio no tan privado, como lo serían las cuatro paredes de un cubículo.

    Uno de los objetivos primordiales por los cuales surge ese espacio es para el desarrollo de proyectos creativos relacionados a la tecnología. Asimismo, convendría comentar que la concepción general de trabajo colaborativo cuenta con una serie de definiciones algunas divergentes entre si, sin embargo, para la realización del presente texto se han seleccionado aquellas de los expertos en el tema, todo esto con la búsqueda de respuestas de las siguientes interrogantes:

    ¿Qué es realmente el trabajo colaborativo?
    ¿Hacia dónde se dirige su desarrollo en la actualidad?
    ¿Será lo mismo que la denominación co-working?
    ¿Cuál será la mejor manera para compaginar esta metodología con los empleados o clientes?

    Pues bien, en primer lugar, trabajo colaborativo, para Guitert y Jiménez, en su obra “Aprender a Colaborar” es un proceso en el que una persona aprehende más de lo que lo haría por si mismo, es fruto de la interacción de los integrantes de un equipo, quienes saben diferenciar y contrastar sus puntos de vista, de tal manera, que llegan a generar un proceso de construcción de conocimiento

    Continúan los autores:

    Es el proceso en el que cada individuo aprende más de lo que aprendería por si solo, fruto de la interacción de los integrantes del equipo.El trabajo colaborativo se da cuando existe una reciprocidad entre un conjunto de individuos que saben diferenciar y constrastar sus puntos de vista de tal manera que llegan a generar un proceso de construcción de conocimiento (2000)

    Por su parte, J. M. Chaljub (2014) considera que es más bien la consecuencia de este proceso de aprendizaje es lo que se conoce como trabajo colaborativo. Mientras que Les Foltos, experto en trabajo colaborativo, y otrora ex director de una institución de educación pública en Seattle, actualmente director de Peer-Ed, comenta cinco aspectos claves del trabajo colaborativo

    1. La confianza: Para el autor “La colaboración requiere confianza”. En el proceso de selección de un compañero para colaborar, una de las cualidades más importantes que suelen buscar es la generación de confianza, así como también motivación y compromiso para la consecución de metas. Para construir la confianza, Foltos sugiere lo siguiente
    Constitución de un ambiente seguro, a través de acuerdos comunes y entendimiento de pensamientos.
    Demostración de respeto, tanto por las ideas, opiniones y perspectivas personales. . Respeto por las ideas, las opiniones, las perspectivas.

    2. Aprendizaje: Es importante que en la interacción abunde el aprendizaje mútuo, pues de esta manera se maximizará la productividad.

    3. Manejable: Se deben manejar objetivos a corto plazo, de esta manera la motivación ascenderá, y el trazo de objetivos a mediano plazo no se apreciará como una actividad desgastante.
    4. Apoyo: Es importante que todos los miembros de la colaboración se sientan apoyados en todo momento, que se comprenda que son parte fundamental de la institución y de la relación laboral.
    5. Privacidad.


    En este orden de ideas, Alexandre López (2009) Profesor de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la...
    7 min

About Networking Café

From the publisher's feed

Networking Café