Este audio no nació para explicar una historia ni para cerrar una herida.
Nació como un ejercicio de honestidad conmigo mismo.
Durante mucho tiempo confundí intensidad con significado, y apego con amor.
Grabar esto fue una forma de escucharme sin corregirme, de decir en voz alta lo que ya no necesitaba dramatizar.
No hablo de una persona en específico.
Hablo de ese momento en el que el amor deja de pedir,
cuando extrañar ya no es querer volver,
cuando el recuerdo se integra y deja de mandar.
Este audio es para mí,
pero también para quien esté atravesando ese punto silencioso
en el que no duele como antes,
y eso, lejos de asustar, empieza a aclarar.
No es frialdad.
Es conciencia.
Gracias por escucharlo.