Así como un error del piloto puede hacer que un avión se desvíe de su destino previsto o que tenga que realizar un aterrizaje de emergencia peligroso, una mala decisión puede desviarte o retrasarte para que no llegues a la meta que te has propuesto. Cuando tus pensamientos no están claros, no es el mejor momento para hacer un cambio o tomar una decisión drástica. ¿Qué hacer, entonces? En Filipenses 4:6-7, Pablo nos dice: No te preocupes por nada; en cambio, reza por todo. Dile a Dios lo que necesitas y ... Su paz guardará tu corazón y tu mente.Confía tus ansiedades y dudas en Dios. Permite que Él obre en tu mente y corazón y que calme tu espíritu con su paz. Él puede y quiere hacerlo... porque te ama.