En el Noches de Alaska de este viernes vamos a escuchar el disco de piano y voz "Omara&Chucho"
Omara Portuondo –ella considera a Chucho un segundo hijo tras su propio hijo Ariel- y Chucho Valdés –él lleva más de cuarenta años echándole a ella el piropo de que "es la cantante más completa de la historia de la música cubana"- se conocen desde los tiempos en que Bebo Valdés, padre de Chucho, dirigía la orquesta del cabaret Tropicana.
Omara tenía 18 años cuando debutó en 1948 como bailarina de Tropicana: era una de Las Mulatas de Fuego. Y en Tropicana vio por primera vez al hijo mayor de Bebo porque su padre lo llevó a un ensayo siendo Chucho un niño.
En 1952, siendo ya cantante profesional en el cuarteto de Orlando de la Rosa, Omara Portuondo se unió a su hermana mayor Haydée, a Elena Burke y a Moraima Secada, bajo la dirección de la pianista Aida Diestro, en un fantástico grupo vocal: el Cuarteto D’ Aida.
Mientras, en el hogar de los Valdés, en las afueras de La Habana, el que un día iba a liderar al revolucionario grupo Irakere, empezaba a aprender los secretos del piano. Su primer recuerdo es ver a su padre Bebo enseñándole una melodía. Bebo Valdés era un arreglista muy valorado en Cuba y por el domicilio familiar pasaban figuras tan importantes de la música cubana com Ernesto Lecuona, Miguelito Valdés, Benny Moré, Celia Cruz...
En el conservatorio Chucho tocaba piezas de Satie, Debussy o Ravel y, en casa, escuchaba a Bud Powell, Thelonius Monk o Charlie Parker.
En "Omara & Chucho" estos dos gigantes comparten boleros tales como "Por nuestra cobardía", de José Antonio Méndez, o "Noche cubana", de César Portillo de la Luz. Con el piano pasando de Rachmaninov a María Grever y de Beethoven a Julio Gutiérrez.
Los dos sólos salvo por la presencia de la nieta de Omara, Rossio, haciendo coros en "Huesito" y la trompeta de Wynton Marsalis en "Esta tarde vi llover".
¡No os lo perdáis!