La Buena Vida, CRAG, Solera, escucharemos Termonuclear, el último de Coque Malla y otros primaverales asuntos
El primer (y único) disco que grabó Solera, editado por Hispavox en 1973, se llama como el grupo y fue producido por Rafael Trabucchelli, conocido por crear el llamado “sonido Trabucchelli” o “sonido Torrelaguna”, que respondía a la idea de, a la manera de lo que se hacía en la Costa Oeste americana o en el sunshine pop, realizar producciones de calidad, brillantes y llenas de detalles, capaces a la vez de atraer y llegar al gran público.
Así lo había demostrado en sus producciones para Miguel Ríos o para grupos como los Módulos, Los Ángeles o Los Gritos, y así lo volvería a dejar patente en este disco, dotado de una producción sensacional, sencilla, cálida, con muy buenos arreglos en la instrumentación, y unas orquestaciones que, como en “Juan” y “El discípulo de Merlín”, enriquecen y envuelven a las canciones sin recargarlas en exceso.
El disco, de todas formas, es diferente a todo lo que se venía haciendo en España hasta entonces, con canciones muy influenciadas por el pop de grupos como Crosby, Stills & Nash, por vertientes más folk y por los mismos Bob Dylan o los Beatles. Las referencias de cada uno de los miembros de la formación se dejan notar, ya que aquí todos componen y ejercen de solistas en alguna canción.
Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán, también conocidos por sus siglas, CRAG, es un cuarteto español de música pop, intermitentemente en activo desde los años 1970, formado por los músicos Juan Robles Cánovas, Rodrigo García, Adolfo Rodríguez y José María Guzmán. Los cuatro juntos han publicado solamente tres elepés y, aunque en su momento no tuvieron prácticamente éxito, ni de público ni de crítica, con el tiempo han sido reivindicados por su música, sus letras y sus armonías vocales y han sido comparados con la banda estadounidense Crosby, Still, Nash and Young, hasta el punto de que su elepé Señora azul está considerado uno de los mejores de la historia del pop español.