Este sábado 05 de julio concluyeron los trabajos del Encuentro de Resistencias «Latiendo la Tierra» que se desarrolló en la Casa del Pueblo Tlamachtiloyan de Atlapulco con el tema «Más allá de la aviación, la turistificación y el capitalismo».
Durante tres días, diversos movimientos en defensa del territorio, iniciativas antituristificación, luchas por el agua y la vida, colectivxs independientes, activistas y personas de a pie, se dieron cita para denunciar las problemáticas que enfrentan en sus respectivos territorios ante la veloz expansión de la turistificación y la gentrificación; para discutir y definir propuestas que contribuyan a articular las fuerzas organizativas entre pueblos ante el actual panorama; y para reiterar la solidaridad entre los distintos actores que hoy día buscan hacer frente a dichos procesos regidos por principios profundamente capitalistas.
Con un programa magistral, a lo largo de cada jornada, luchadores sociales y defensores del territorio de decenas de pueblos, comunidades y municipios de la cuenca del Valle de México, Quintana Roo y Oaxaca develaron el profundo carácter depredador de ese turismo obediente de la lógica capitalista, y a través de charlas y trabajos de reflexión colectiva se advirtió sobre la profundización de las ya devastadoras consecuencias sociales, económicas y ecológicas de la turistificación y la gentrificación de no implementar acciones contundentes que contrarresten su crecimiento.
Durante el primer día de actividades, los participantes dieron una muestra de cuál es el panorama real de devastación y saqueo que se vive en diversas zonas del país. Agricultores de la zona chinampera de Xochimilco, compartieron su preocupación ante el voraz extractivismo de sus recursos hídricos e incluso la contaminación de los mismos. Explicaron cómo la actividad ancestral que han mantenido viva de generación en generación, hoy se ve completamente amenazada pues el agua de sus mantos acuíferos está siendo dirigida para abastecer otras zonas de la Ciudad de México y, por otro lado, desde hace 30 años sus parajes se han vuelto receptores de aguas negras.
Por su parte, la comunidad El Coyul, Tehuantepec, Oaxaca, denunció los intentos de despojo de más de mil 500 hectáreas de tierra con el fin de construir un complejo habitacional, hechos que han sido acompañados con hostigamiento, persecución y fabricación de delitos contra pobladores que se oponen y resisten al embate de intereses particulares, mientras el activista Mauricio López, hizo hincapié en los efectos sociales de la privatización de tierras desatada por la turistificación en Tulum, Quintana Roo.
Asimismo, el colectivo de investigación Recherche presentó la publicación Resistir a los megaproyectos del capital en el territorio sur-sureste, y abundó en la investigación que han emprendido desde 2020 sobre la devastación al ecosistema del sureste mexicano ante la construcción del mal llamado Tren Maya y la participación de las transnacionales.
Gabriela Carrión, integrante de la ONG Terravida, compartió la experiencia desde la lucha jurídica emprendida contra este megaproyecto, cerrando la primera jornada de trabajo con la denuncia por parte de la Asamblea de Pueblos del Istmo en Defensa de la Tierra y el Territorio de los conflictos territoriales por despojo a las comunidades de la zona costera del Istmo de Tehuantepec, donde de manera sistemática desde 1994, con la llegada de los proyectos eólicos, se han venido instalando y planeando una serie de proyectos energéticos, logísticos y turísticos.
Los trabajos de la segunda jornada fueron dedicados a exponer las implicaciones socioambientales que traerán consigo los preparativos gubernamentales para la celebración del Mundial de Fútbol 2026 en el país. Colectivos de Tlalpan denunciaron las implicaciones de este evento sobre las comunidades donde va a impactar. Compartieron las actividades que han desarrollado para resistir. Miembros de la Asamblea Permanente del Pueblo de San Gregorio Atlapulco retomaron la profunda preocupación por las consecuencias en sus territorios que ya se pronostican con el desarrollo de un evento internacional de esta magnitud.
Finalmente, los Pueblos de la cuenca del Valle de México hicieron presencia en el tercer y último día de trabajos, denunciando la crítica situación que afrontan ante el saqueo de sus aguas, provocando catastróficos efectos, no sólo geográficos, sino sociales y culturales al prácticamente extinguir actividades ancestrales como la pesca en esta zona lacustre. Se mostraron enérgicos y unidos para hacer frente a todas las políticas estatales que han afectado su territorio y sus formas de vida.
Los pueblos que están en la periferia de la ciudad que han preservado sus usos y costumbres comunitarias se han visto amenazados constantemente por el despojo por el Estado y de manera ilegal por personas y grupos apoyados por los malos gobiernos en turno en todas las comunidades de Xochimilco, Milpa Alta y Tláhuac y de toda la cuenca afectando zonas como los pueblos texcocanos y otras comunidades del Estado de México.
La jornada concluyó con una declaración final en la que se reiteró el compromiso por la defensa de los territorios, por la construcción colectiva de alternativas que dignifican la vida, por la construcción de la paz y se exigió un alto a los megaproyectos de muerte, a las agresiones contra la Casa del Pueblo Tlamachtiloyan de Atlapulco, a la turistificación, a la gentrificación, al genocidio contra Palestina, a la guerra contra las comunidades zapatistas y a la guerra contra los pueblos del mundo.
Así, el Encuentro de Resistencias «Latiendo la Tierra» se convirtió en una oportunidad de reencuentro, reconocimiento, divulgación y reafirmación de la lucha que mantienen los pueblos del México profundo frente al embate del sistema capitalista, colonial y patriarcal. Representó una tribuna crítica sobre el asedio a los pueblos, la criminalización de la lucha, el despojo despiadado, la mercantilización alevosa de la cultura y la destrucción de la Madre Tierra.
Al finalizar, se realizaron actividades culturales para refrendar su apoyo a la larga lista de actividades de la Casa del Pueblo Tlamachtiloyan, que es un espacio comunitario recuperado desde diciembre de 2023 , como parte de su contundente mensaje de negarse a desaparecer, compartieron una sentida muestra cultural que incluyó ceremonias, cantos, muestra sonora inspirada en el agua y una presentación fotográfica y de herramientas ancestrales de la actividad lacustre que se desarrollaba en el antiguo lago de Texcoco.
Durante tres días el Encuentro de Resistencias «Latiendo la tierra» se compartieron dolores y rabia ante la explotación y destrucción de los territorios principalmente originarios en todo el país; se denunciaron la impunidad y complicidad de las élites del capital y del Estado en la implementación de políticas que sólo han dejado profundas heridas en el corazón de los pueblos que son despojados de su territorio, su identidad y su cultura. Sin embargo, también se abrió la posibilidad a nuevos sueños y esperanzas al reiterar que la hermandad nos une y nos fortalece para dejar claro que “no nos rendimos, no nos vendemos y no claudicamos”.