Lo que pasó ayer en el Ayuntamiento de Lorca no es una anécdota, no es un grupo
de ganaderos, indignados, protestando porque ven peligrar su sustento. Lo que
pasó ayer en el Ayuntamiento de Lorca es el resultado de un clima y de un caldo
de cultivo cargado de crispación, de polarización, de medias verdades y de
mentiras enteras. Ni los políticos ni los medios de
comunicación deben contribuir a ello, es su responsabilidad, es nuestra
responsabilidad. Lo de ayer no fue un asalto a un ayuntamiento, sin más, fue un
asalto a la democracia.