Lo que pasó ayer en el Ayuntamiento de Lorca no es una anécdota, no es un grupo
de ganaderos, indignados, protestando porque ven peligrar su sustento. Es el resultado de un clima y de un caldo
de cultivo cargado de crispación, de polarización, de medias verdades y de
mentiras enteras. Las reacciones políticas han sido inmediatas; los socialistas comparan el
asalto con el del Capitolio, mientras que PP y VOX dicen que, claro, que como no van a
pasar cosas como estas si el PSOE se quiere cargar el campo. Ni los políticos ni los medios de comunicación deben contribuir a ello, es su
responsabilidad, es nuestra responsabilidad. Lo de ayer no fue un asalto a un
ayuntamiento, sin más, fue un asalto a la democracia.