Construir una catedral para Dios, a quien no había podido dedicar su vida como monje, fue la misión de Justo Gallego. Este hombre saltó a la fama en 2005, en un anuncio de Aquarius, pero mucha gente no sabría decir si fue real o solo una campaña publicitaria. Pero sí, Justo pasó 60 años levantando él solo una catedral a las afueras de Madrid y su historia ha llegado lejos en forma de documental, más de un año después de su muerte.