En el ocaso de su vida, todo había cambiando para Bukowski. Se encontraba ya muy lejos de esas habitaciones baratas y sucias y de esos empleos suicidas capaces de romper el espíritu de cualquier hombre... Vivía en una cómoda casa, con piscina y jacuzzi, tenía un buen auto en el garaje, había cambiado su vieja máquina de escribir por un ordenador, pero aún seguía sintiendo el mismo asco y la misma repulsión por el mundo y la sociedad.
Esto lo podemos sentir en toda la bibliografía de Bukowski que en gran parte es autobiográfica, pero “El capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco” nos permite acercarnos a ese sentimiento de hastío de una forma más intima, porque más que un libro está presentado un diario de los últimos meses de vida de este genial borracho maldito.
Estás páginas escritas entre agosto de 1991 y febrero de 1993, meses antes de morir, están llenas de acontecimientos cotidianos, anécdotas, reflexiones sobre el mundo y la muerte (que ya le pisaba los talones).
Charles Bukowski murió a los 73 años a causa de la leucemia y su ataúd fue cargado por monjes budistas hasta su tumba, en cuya lápida se puede leer “Don`t Try”.