Donald Trump ha vuelto a cargar contra España durante una comparecencia este miércoles en Ankara, junto al secretario general de la OTAN, Mark Rutte. El presidente estadounidense ha recordado que ya ordenó a Bessent cortar «todo el comercio» con España, «incluidas las visitas», y ha calificado al país de «causa perdida» y de socio «pésimo» de la alianza atlántica. El motivo ha vuelto a ser la negativa del Gobierno de Pedro Sánchez a elevar el gasto en defensa hasta el 5% del PIB.
No es la primera amenaza de este tipo y las anteriores, realizadas en octubre de 2025 y en marzo de 2026, no se han materializado, entre otras cosas, por las complicaciones legales que plantea un veto como el anunciado. Cortar todo el comercio con España chocaría de frente con el tratado comercial que la propia administración estadounidense firmó con Bruselas en julio de 2025 y que ha entrado en vigor en la UE hace apenas una semana, el pasado uno de julio. Esto no significa, sin embargo, que no haya motivos para la preocupación, y que la estrategia de Sánchez de confrontación con Trump para arengar a los suyos no pueda tener serias repercusiones económicas para España.
Pedro Sánchez ha quitado hierro a las amenazas de Trump, asegurando que las relaciones entre ambos países son «muy muy positivas». Ha dicho también que ha hablado con Trump de fútbol en una «charla coloquial sin ninguna tirantez». Menuda inventada. Hoy en Objetivo directo analizamos si, más allá de lo que diga un mentiroso como Sánchez, España tiene o no motivos para la alarma. Con Álvaro Nieto, Carlos Dávila, Javier Santacruz, David Garciandía y Javier Villamor.