Los últimos tres años han sido los más violentos de la historia de nuestro país; la desigualdad, pobreza, inflación y la depreciación del peso llegaron a niveles que no se veían en décadas. En este tiempo, la gobernabilidad tendió hacia la centralización con tintes antidemocráticos en la ejecución de políticas públicas; el escenario para 2024 no tiene un pronóstico favorable