De los 2750 agentes que integran la Inspección de Tránsito de la ciudad de Buenos Aires, solo 900 figuran como personal de planta permanente. El resto, casi el 70% de los funcionarios, son monotribustistas que no cuentan con seguro de vida ni tienen cubierto el sepelio, pese a que están en la calle expuestos a diversos riesgos, entre ellos, la violencia de los conductores, que en las últimas horas se cobró la vida de una inspectora. La columna de César Sanguinetti.