Son expertos en el arte del ritmo, la percusión y el movimiento. Hacen música con instrumentos a los que denominaron “cotidiáfonos”, objetos que transforman en instrumentos musicales como los baldes, tubos de plástico, tazas, sartenes, platos, palas de albañil y un largo etcétera. Se plantan en el escenario con una estética minimalista, enmarcada en el concepto de lo urbano. Y desde allí resignifican objetos para hacer su música porque, para ellos, la música está en todos lados, solo hay que descubrirla.