Oriundo de Tacuarembó, practica la hipnosis desde que tenía 11 años. Comenzó hipnotizando gente, animales domésticos y otros salvajes en el Zoológico. Lleva más de cuatro décadas desarrollando su especialidad en las áreas de salud clínica, terapéutica, forense y deportiva. Piensa que “mientras el médico trabaja con el cerebro, que es la parte física, el hipnotizador trabaja sobre la mente, que es la parte insustancial, donde están los virus".