En el programa de hoy, hablamos del misterio de la Encarnación y de la belleza de la vocación cristiana que, por el Bautismo que nos incorpora a Cristo, prolonga la Encarnación en el mundo, “cristianando” las realidades temporales. El bautismo no nos separa de los demás seres humanos y de sus preocupaciones y esperanzas. Al contrario, participando en las circunstancias ordinarias de la vida nos convierte en testigos de esperanza, de que la eternidad comienza ya en este mundo si en él se hace efectiva la encarnación del Verbo. A ello nos ayudan los últimos papas, el concilio Vaticano II y los ejemplos, entre otros, de Bartolomé Esteban Murillo, Santiago Arellano y Antoni Gaudí.