Este fragmento de la “Carta 08” muestra a las claras cómo es la situación:
Manifiesto de la disidencia china
Han pasado cien años desde la redacción de la primera constitución china. En 2008 se
celebra igualmente el 60º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos
Humanos, el 30º aniversario de la aparición del “Muro de la democracia” en Pekín y el
10º aniversario de la firma del Pacto Internacional de derechos cívicos y políticos [ de
las Naciones Unidas] por parte de China.
Nos acercamos igualmente al 20º aniversario de la masacre de los estudiantes que se
manifestaban a favor a la democracia en la plaza de Tiananmen.
El pueblo chino, que soporta una situación desastrosa en materia de Derechos Humanos
y protagonizó innumerables luchas a lo largo de estos años, constata con claridad que la
libertad, la igualdad, y los derechos del hombre, son valores universales de la
humanidad, y que la democracia y un gobierno constitucional son un marco
fundamental para preservar estos valores.
Alejándose de tales valores, el enfoque del gobierno chino en cuanto a la
“modernización” resulta desastrosa, privando al pueblo de sus derechos, destruyendo su
dignidad y corrompiendo el transcurso normal de las relaciones humanas.
En consecuencia, nos planteamos la siguiente pregunta: ¿hacia donde va China en el
siglo XXI?; ¿Continuará con su “modernización” autoritaria, o se adaptará a los valores
universales, se vinculará al derrotero común de las naciones civilizadas y edificará un
sistema democrático? Resulta imposible eludir estas cuestiones.