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El Real Madrid ha conseguido este miércoles una importante victoria en Champions ante el RB Leipzig en el Bernabéu y suma ya nueve puntos de nueve posibles en la máxima competición europea.
En este sentido, los de Mou llegan al Clásico recuperando sensaciones aunque con muchas dudas aún en su juego, ya que muchos consideran el resultado ante el equipo alemán (4-1) como engañoso. Courtois salvó al equipo durante el primer tiempo, y en el segundo el Real Madrid voló con los golazos de Mbappé y Diomande.
Así, el equipo madridista llega al Clásico con cuatro victorias tras el parón de selecciones y con algunos jugadores como Guler o Diomande ganando peso en el equipo. Tanto, que todo parece indicar que Fede Valverde jugará en la banda derecha, ya sea de lateral o de extremo.
Otra de las grandes dudas del Real Madrid será quién ocupará el centro de la defensa. Konaté descansó ante el Leipzig y parece que será titular, y Rudiger y Huijsen pelearán por ser su compañero.
Será un partido clave para el Real Madrid esta temporada no solo por lo importante que es siempre un Clásico, sino porque ya son seis puntos los que tiene el equipo culé de ventaja y una victoria de los de Flick el domingo dejaría a los de Mourinho a nueve puntos. Una distancia que, viendo el nivel que está mostrando el Barcelona, parece insalvable.
El Real Madrid se ha impuesto al RB Leipzig por un contundente 4-1 en un partido que no quedó cerrado hasta los minutos finales, cuando apareció Diomande colando una volea por toda la escuadra. Vinicius se marchó al banquillo en el minuto 69 tras cuajar una mala actuación y recibir pitos en algún momento puntual del partido.
Courtois fue decisivo en la primera parte. Otra vez el guardameta belga volvió a salvar a los suyos con dos paradas clave que podrían haber cambiado mucho las cosas Lo cierto es que el Leipzig estuvo mucho mejor en los primeros 45 minutos. Salió más directo y con las ideas más claras. Los blancos, por su parte, intentaban aguantar las embestidas. Las ayudas en defensa fueron clave para evitar que los alemanes acabaran las jugadas.
Una mano salvadora de Courtois salvó la primera ocasión clara del Leipzig. Rómulo remató de volea, pero el guardameta volvió a ejercer de salvador para sacar una mano imposible. El Real Madrid respondió de inmediato con un tiro de Vinicius desde la frontal que repelió Vandevoordt. Primera buena acción del brasileño que había recibido pitos minutos antes por perder el balón.
Pero el Leipzig volvió a asustar y Courtois volvió a aparecer. Nkunku se quedó solo delante del belga, tras librarse de toda la zaga madridista, pero no pudo superar el muro del guardameta.
El partido había entrado en un ida y vuelta justo en los momentos más peligrosos, con el descanso a la vista. Y el Real Madrid lo aprovechó. El partido pasó del 0-1 al 1-0 en solo una jugada. Valverde le pasó el balón a Güler, que remató desde la frontal del área pequeña. A Vandevoordt se le escapó el balón entre las piernas y Bernardo Silva se lo rebañó para empujarlo hasta el fondo de la red.
El paso por vestuarios le vino bien al los de Mourinho, porque nada más empezar la segunda parte, Güler puso el segundo en el marcador, el de la tranquilidad. Bellingham puso un centro que llegó a rematar Mbappé, pero en vez de ir a portería, se convirtió en una asistencia para el tuco, que solo tuvo que empujar el balón.
El segundo fue un duro golpe para los alemanes, que veían cómo se les escapaban los tres puntos. En la segunda mitad apenas rondaron el área madridista. Güler tuvo el segundo en sus botas, pero Vandevoordt detuvo el lanzamiento, igual que el disparo desde fuera del área.
Los alemanes movieron el banquillo, intentando buscar una solución. Mourinho hizo lo propio y quitó a Vinicius que volvió a cuajar un partido bastante flojo. Diomande entró en su lugar. También sentó a Güler, quizás pensando en el Clásico del domingo.
En los últimos minutos, el partido se volvió loco. Mbappé se sacó un latigazo desde la frontal marca de la casa imparable para Vandevoordt. Parecía el gol de la tranquilidad, pero fue todo lo contrario, porque el Leipzig recortó distancias en la siguiente jugada. Gomis se encontró un balón suelto en el área y consiguió batir a Courtois.
Sin embargo, el Real Madrid no estaba dispuesto a sufrir y llegó Diomande, el fichaje más caro de la historia del equipo blanco, para hacer el mejor gol del partido. El costamarfileño enganchó de primeras el centro de Brahim y como si fuera lo más fácil del mundo coló el balón por la misma escuadra. Toda una obra de arte.
Con esta victoria el Real Madrid asciende a la cuarta posición de la clasificación y llega al Clásico con la moral por las nubes.
Madrugo para contarte que a este Barça aún no le da para aguantar un intercambio de golpes con el París Saint Germain. Me llama la atención cómo Luis Enrique es capaz de conseguir que estrellas de primer nivel se impliquen en el trabajo defensivo, en la presión arriba, en el repliegue... Y que aún les quede aire en los pulmones para lanzar ataques muy verticales, de acabar todas las jugadas con peligro y de dominar de esa manera a un equipo que, de momento, se pasea en LaLiga en España.
Me sorprende porque ha ganado las dos últimas Champions y dicen los entrenadores de éxito que lo más difícil es motivar a un equipo que ya lo ha ganado todo. Pues lo consigue.
Luis Enrique es un entrenador descomunal, una suerte para el PSG, que vio pasar por allí a todas las grandes estrellas de los últimos años, pero que solo logró ganar en Europa cuando el asturiano ordenó ese vestuario.
Lo que pasó en París es que al Barça le pusieron los pies en la tierra, pero tengo la impresión de que, aunque perdió el partido, no perdió la confianza, porque el descanso de Rodri se explica porque el domingo jugarán el Clásico.
En cambio, el Real Madrid juega esta noche con el Leipzig y debería de ganar con cualquier alineación. Tiene la oportunidad de dar descanso, de probar posiciones, de dar minutos a los menos habituales... Puede hacer lo que quiera, porque se le medirá por lo que haga en el Camp Nou, no por lo que haga esta noche.
Hasta que lleguen las eliminatorias, el nuevo formato de la Champions permite tropiezos. Pero nunca se permitiría que el Madrid acabe el mes de octubre a nueve puntos del Barça. Eso ya no sería un tropiezo, sería una zancadilla de la que puede que Mou no se levante.
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