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Madrugo para recordarte que esta noche se juega el mejor partido que se puede ver ahora mismo en Europa. Sé de tu madridismo militante, Rafa, pero me reconocerás que el Madrid, que no digo yo que no gane al final de la temporada, ahora mismo no está al nivel de excelencia del PSG o del Barça.
Flick y Luis Enrique son dos entrenadores con ideas parecidas: les gusta dominar, llevar el control del partido, presionar arriba y mover el equipo como un acordeón al ritmo de esa presión. Y que marcan la diferencia con la recuperación del balón pronto y en zonas de peligro.
El PSG es el equipo de moda en el continente porque ha ganado las dos últimas Champions. Luis Enrique cumplió con el objetivo de muchos años, que en París no lograron con superestrellas galácticas. El asturiano lo consiguió con una plantilla diseñada al milímetro por él, con jugadores que han crecido a su lado y que son muchos mejores a sus órdenes.
Es la dinámica que lleva Flick en Barcelona, que ha ido evolucionando las virtudes de su equipo, un grupo mayoritariamente joven que conserva el hambre y la ambición. Un grupo del que ya sobresale Lamine, como lo hacía Messi con Guardiola o con el propio Luis Enrique, porque cada vez desafina menos la comparación constante con el genio argentino. Y para soportar esa comparación necesita empezar a llenar su palmarés de títulos individuales, como el Balón de Oro, y de Champions, con grandes noches en los mejores escenarios.
Pero Lamine es valiente, atrevido. Es un príncipe que pide a gritos, desacomplejado, el sillón del Rey.
Este lunes ha debutado como jugador del Getafe Dani Carvajal. El ex futbolista del Real Madrid ha sido la sorpresa de las últimas semanas en clave mercado de fichajes después de cerrar su llegada al equipo azulón con la temporada ya empezada después de estar sin equipo desde que terminara su contrato con el equipo blanco el pasado mes de junio.
El fichaje tardó un poco más de lo esperado en cerrarse debido a las restricciones de LaLiga, pero finalmente pudo terminarse haciendo y el futbolista se puso rápidamente a las órdenes de Bordalás y ha debutado este lunes en el derbi madrileño entre Getafe y Rayo Vallecano que ha terminado 1-1.
Pero el de Carvajal no es el único nombre que ha sonado en los últimos días para reforzar el Getafe, ya que hay otros grandes futbolistas sin contrato con los que el equipo azulón estaría en conversaciones.
Según palabras del presidente Ángel Torres, se ha habló con Jadon Sancho, aunque esa opción parece haberse enfriado. Sí que están aún abiertas las posibles llegadas de Dani Parejo y Sergio Ramos, aunque no será fácil cuadrarlas por el control económico de LaLiga.
"Si Parejo quiere puede firmar por el Getafe. Quiere ser entrenador y está pensándoselo mucho (…) Para que llegue Sergio Ramos tendría que salir un central, ya tendría que ser en enero", explicaba el presidente Ángel Torres este lunes en Radioestadio Noche.
Madrugo para contarte que el presidente de LaLiga parece más preocupado de las redes sociales que de la competición. Con el mal ejemplo de algunos presidentes que, por momentos, han parecido gobernar sus países desde la red social X, antes Twitter, Javier Tebas parece empeñado en buscar su publicación más viral con la frase más extrema que se le ocurra.
Con el único ánimo de ofender, consciente de hasta dónde puede llegar la provocación y con la respuesta y la justificación ya preparadas para quién le denunciara, le pareció una buena idea decir que la estrategia de comunicación de la televisión del Real Madrid se parece a la que utilizaba Joseph Goebbels, ministro de Propaganda del régimen nazi alemán.
No se le ocurrió pensar que la comparación, aunque fuera con esas técnicas de propaganda y no con una ideología ni, por supuesto, con la afición madridista, era absolutamente desafortunada. Entiendo que sería un exceso verbal, un error o una metedura de pata si lo dice en una declaración en directo, en una entrevista, en una alocución. Pero no en una publicación escrita, que debería leer, revisar y corregir antes de hacerla pública.
En menos de un mes han comparado a la televisión del Real Madrid con el diario Gara y con las técnicas de Goebbels. Que el club que preside Florentino Pérez no pida la dimisión inmediata de Tebas sería una irresponsabilidad. Otra cosa es que la pida sin ninguna esperanza, porque sabe que el presidente de LaLiga se siente fuerte, respaldado, e incluso animado en esta lucha sin cuartel que parece haberse convertido ya en una guerra personal irreconciliable.
Hay una incontinencia verbal inaceptable. Los dirigentes, que deberían pedir respeto, no se respetan ni a sí mismos.
La jornada de Liga de este fin de semana ha traído consigo mucha polémica arbitral en los partidos de más atención. Tanto el Barcelona el sábado como el Real Madrid el domingo han sacado adelante sus duelos ante Betis y Sevilla respectivamente con actuaciones arbitrales que han caído en favor de los grandes.
El Barcelona venció 2-5 en La Cartuja, pero vimos cómo De Burgos Bengoetxea anuló un polémico gol al Betis por una mano previa del Cucho Hernández y expulsó a Facundo Bernal por un encontronazo con Lamine Yamal. El equipo verdiblanco se quejó mucho tras el partido en palabras de su entrenador, Manuel Pellegrini.
De la misma forma ocurrió en el Bernabéu en el partido que cerró la jornada del domingo. El equipo madridista goleó al Sevilla 4-1, pero el equipo sevillista se quejó de una posible expulsión de Arda Guler por agresión a Peque con 0-0 aún en el marcador. El turco terminó marcando el 1-0 unos minutos después.
"Es una vergüenza que Madrid y Barça anden lloriqueando con los árbitros, anden presionando, y estén convirtiendo la competición en algo muy feo (…) Los árbitros están acobardados", explicaba Santi Segurola este domingo en Radioestadio Noche.
El Real Madrid llegará la semana que viene al Clásico del Spotify Camp Nou a seis puntos del líder, el FC Barcelona, después de su goleada en el Estadio Santiago Bernabéu por 4-1 al Sevilla FC. El equipo merengue no podía fallar ante su público tras el triunfo blaugrana en La Cartuja ante el Real Betis y que le hacía medirse a los sevillistas a nueve puntos provisionales. Lo hizo con la sensación de basarse nuevamente en los fogonazos de tres goles de bella factura ante los que no pudo responder un rival, que evidenció ser más competitivo que en los últimos años, pero que no le alcanzó.
José Mourinho varió su alineación respecto al sufrimiento en el Olímpico de Roma y además de Yan Diomande en el costado izquierdo por el sancionado Vinícius Jr, también premió a Endrick por sus buenos minutos ante la AS Roma, además, colocó a Arda Güler en la alineación junto a Aurelien Tchouaméni, dejando a Fede Valverde como lateral derecho.
De todos ellos, el extremo marfileño dejó claro que va por buen camino su adaptación y firmó un buen encuentro, añadiendo esfuerzo defensivo, mientras que el turco, encargado de abrir el marcador con un sensacional disparo, mostró su talento y refrescó algo el fútbol creativo de los locales.
El Real Madrid trató de dominar y maniatar a un Sevilla, que supo contener sin excesivos problemas sus intentos de ataque y que logró sobrevivir bien hasta casi la media hora. El equipo que entrena Luis García Plaza no amenazó demasiado, pero no le perdió la cara al choque de inicio.
Sin embargo, se le fueron las opciones en dos acciones del talento que se le presupone al 15 veces campeón de Europa. El primero, en una transición lanzada por Jude Bellingham y cazada por Diomande, acabó con el pase del marfileño a la llegada de Güler, cuyo disparo en carrera fue imparable para el portero griego. El turco, minutos antes, había tenido un rifirrafe con Peque en una jugada, con el visitante quejándose de un codazo de su rival, no sancionada por Mateu Busquets Ferrer ni con aviso desde la sala VAR.
Después, Kylian Mbappé pudo hacer el 2-0 en una acción plena de potencia y con Vachlodimos negándoselo con acierto. Fue el primer aviso del francés que, poco después, tiró de calidad para no fallar tras un taconazo de Bellingham y un control orientado exquisito y regate al portero del Sevilla para abrir brecha en una jugada también protestada por los visitantes por un posible agarrón previo a Robbie Ure.
El Real Madrid encarrilaba el choque antes del descanso con dos goles en siete minutos. El equipo de Mourinho buscó aprovechar los espacios y Diomande desperdició una buena acción. Minutos después, el extremo se resarció con una maniobra hábil en el medio y un pase a la espalda de la defensa a la entrada de Mbappé. El '10' se cruzó delante de Castrín y cayó en el área, un penalti también con queja sevillista y ejecutado de 'panenka' por Mbappé.
Quedaba algo más de media hora y el choque parecía totalmente finiquitado por lo que Mourinho empezó a repartir esfuerzos. Las ocasiones apenas aparecieron y fue el Sevilla, más amenazante, el que soñó con darle vida al choque con el tanto de Manu Bueno tras una pérdida en campo propio de Mbappé. Diomande, en una gran acción y un potente disparo, le despertó rápido para cerrar un choque con la buena noticia para los madridistas.
El tenista español Alejandro Davidovich se ha proclamado campeón del torneo de Shanghái (China), octavo ATP Masters 1.000 de la temporada y que se disputa sobre pista dura, después de superar este domingo en la final a su compatriota Rafa Jódar (1-6, 7-6(5), 6-4), un resultado que le convierte en el primer español en coronarse en el certamen asiático.
Después de las finales perdidas por Rafa Nadal (2009 y 2017), David Ferrer (2011) y Roberto Bautista (2016), el malagueño ha podido romper la maldición de la 'Armada' en Shanghái y ha alzado su tercer título del año, después de los logrados en Mallorca y Chengdú (China), y de su carrera.
En su segunda final ATP Masters 1.000 -tras caer en la de Montecarlo 2022-, Davidovich pudo al fin conquistar su primer título de la categoría, que el lunes le aupará al mejor ranking de su carrera, el número 13 del mundo.
Todo tras una final que empezó con dominio aplastante del jugador madrileño. El actual número 13 del mundo, que en semifinales aplastó al ruso Daniil Medvedev (6-3, 6-4), quebró en su primera oportunidad el juego de su adversario, en el segundo juego, y consiguió situarse 3-0. Davidovich frenó la sangría ganando su segundo saque, pero no pudo evitar que Jódar ganase los tres últimos juegos para finalizar la primera manga en solo 27 minutos.
El malagueño, número 26 del ranking ATP y que se metió en la final después de remontar al alemán Alexander Zverev (5-7, 6-4, 6-3), mejoró sus prestaciones en el segundo set, en el que, sin embargo, no consiguió generar ninguna bola de 'break' en los primeros juegos frente a un intratable Jódar, que esperó paciente su primera oportunidad, en el quinto juego, para asestar un nuevo golpe a su compatriota.
Davidovich reaccionó al quiebre provocando dos pelotas de rotura, la segunda de ellas tras una doble falta de su rival, y consiguió el 'contrabreak' para mantenerse vivo en el encuentro (3-3). Comenzó entonces una dura batalla en la que ambos fueron sobreviviendo a las ocasiones de 'break' de su adversario -cinco para Jódar y una para Davidovich-.
Así, el parcial se encaminó irremediablemente hacia el 'tie-break'. Ambos consiguieron defender sus primeros saques (5-5), hasta que en el undécimo minijuego Davidovich logró romper para encontrarse con una bola de set que aprovechó para forzar la tercera manga.
Mantuvo su fortaleza en el arranque del parcial definitivo aprovechando su tercera oportunidad para quebrar el saque de Jódar, que le devolvió la rotura para recuperar la iniciativa (1-2). Un nuevo 'break' en el quinto juego le reforzó anímicamente, mientras el madrileño, con muchos más errores forzados en este tramo, trataba de forzar una nueva muerte súbita.
Sin embargo, Davidovich resistió y, en su segunda bola de partido, cerró el duelo en dos horas y 27 minutos de lucha para levantar el tercer trofeo de su carrera y del año, tras los de Mallorca y Chengdú (China), ambos de categoría ATP 250, y el primero de categoría ATP Masters 1.000. Jódar, que estrenó en 2026 su palmarés en Marrakech (Marruecos), deberá esperar.
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