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Madrugo para contarte que ayer en Radioestadio Noche seguimos hablando de lo que pasó en la jornada de Champions, especialmente de las posibles soluciones a todos los problemas que se ha ido encontrando el Madrid en este inicio de la temporada.
Y escuchando opiniones y reflexiones caí en la cuenta de que Xabi Alonso ya lo había detectado hace justo un año. Fíjate que Xabi fue el primero que quiso romper el centro del campo con Tchouaméni y Fede Valverde, para meter en esa zona a Güler, que es el jugador que más encaja en el perfil de organizador y en la creación del juego.
Xabi fue el primero que advirtió que Valverde funciona mejor en la derecha, por la capacidad para recorrer kilómetros, explotar la banda y desplegar el poderío físico.
Y fue el primero que concluyó que Vinicius no puede jugarlo todo y no puede ser un intocable que no pase por el banquillo si el partido necesita más a otro compañero.
El Madrid acertó eligiendo a Xabi, porque Xabi tenía una idea y sabía cómo llevarla a cabo. Estudió perfectamente los agujeros que tapar en el equipo y cómo aprovechar los recursos de su plantilla de la forma más eficaz. La demostración de que no estaba equivocado es que Mourinho, después de casi dos meses de competición, toma decisiones muy parecidas.
Xabi aprobó con matrícula de honor el examen teórico, pero le condenó suspender el práctico. No supo transmitir esa jerarquía a los jugadores o no lo gestionó bien, porque fue televisado el desencuentro con Vinicius y público con Fede Valverde. Con el brasileño en el ‘clásico’, nada menos; con el uruguayo, en la ciudad kazaja de Almaty.
Mourinho sabe que esa gestión con los jugadores es clave para mantener la autoridad y que nadie se rebele. Porque rebelarse contra un entrenador es dividir un equipo en dos bandos. El portugués perdonará una error, pero no una traición.
El inicio de temporada del Real Madrid sigue dejando muchísimas dudas. El juego del equipo no convence y Mourinho se ve abocado a tomar decisiones importantes para cambiar el rumbo de la temporada que puede complicarse demasiado pronto, ya que en apenas diez días tiene una visita clave al Camp Nou ante un Barça que parece invencible.
El equipo madridista necesita asaltar el feudo blaugrana, puesto que, con una jornada aún por delante, está situado a seis puntos de los de Flick, que lo han ganado todo hasta el momento. El Real Madrid perdió en sus visitas al Betis y al Atlético de Madrid, que marchan segundo y tercero en Liga por delante de los merengues.
En Champions el equipo blanco cuenta sus dos partidos por victorias ante rivales importantes como Inter y Roma, pero las sensaciones en ambos partidos no han sido buenas y hemos visto a Mourinho tomar decisiones parecidas a las que tomó Xabi Alonso hace un año y que terminaron por condenar al tolosarra tras su derrota en la Supercopa de España.
Una de las primeras decisiones que quiso tomar Alonso a principios de la temporada pasada fue la de poner a Arda Guler en el centro del campo, algo que el luso parece querer implementar dándole galones al joven futbolista turco.
Pero lo más significativo está en las decisiones en torno a dos de los pesos pesados del vestuario: Fede Valverde y Vinicius Junior. Xabi Alonso optó a principios de la temporada pasada por poner al uruguayo como lateral derecho en algún partido, decisión que no gustó al futbolista, pero en los últimos partidos hemos visto como Mourinho ha terminado colocándole en esa posición en algunas fases de los partidos.
Parecido también es lo ocurrido con Vinicius, al que Alonso optó por dejar en el banquillo en algún partido durante el primer tramo de la temporada y por sustituirle en algunas ocasiones, decisiones que también estamos viendo tomar a Mourinho en los últimos encuentros.
Madrugo para contarte que Mourinho se esmeró más en protestar por la sanción a Vinicius, por el momento de comunicar la sanción al brasileño, que en justificar la mala primera parte del equipo en Roma y en protestar por los horarios de Laliga, que en celebrar una remontada histórica.
¿No te he dicho aún que el Real Madrid ganó a la Roma 3-4, a pesar de que iba perdiendo 3-1 en el minuto 83? Fueron tres goles en menos de diez minutos, los tres a balón parado tras tres saques de esquina. Más el primero de Mbappé.
Hubo tanta justificación porque los aficionados fueron acumulando mucha frustración y enfado durante la primera parte. 45 minutos entregados a los italianos en los que Mourinho renunció, con su planteamiento, a controlar el partido, a llevar la iniciativa, a proponer fútbol. Fue posiblemente el peor tramo de la temporada. Ni presionaban bien ni defendían bien, abusaron de los balones en largo de Courtois, que también arrancaba muchas veces la jugada, con balones filtrados incluso a Vinicius.
Y de la desconexión total que vive el brasileño vino el error de uno de los goles encajados. Mourinho tiene un problema con Vini porque está muy lejos de estar a su nivel, pero tampoco parece comprometido para esforzarse y defender ahora que arriba le salen pocas cosas bien. El entrenador lo disculpó porque la sanción de cuatro partidos, por su expulsión del sábado, la conoció en el autobús de camino al estadio y saberlo en ese momento le afectó.
El Madrid ganó, pero no existe ese aire de orgullo y alegría de las noches de las grandes remontadas, porque ayer enfrente estaba la Roma, no el PSG ni el Chelsea o el City. Y los problemas que evidenciaron en la primera parte pueden desembocar en la gran pesadilla del siglo si se repiten cuando jueguen en el Camp Nou, en poco más de una semana. En Barcelona, como diría Amón, solo hay dos opciones para Mourinho: puerta grande o enfermería.
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