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Será el tercer club en la carrera del zaguero, que ha vestido en 51 ocasiones la camiseta de la selección nacional, tras su paso por el Bayer Leverkusen y por el Real Madrid; atesorando un total de 29 títulos a lo largo de su trayectoria profesional, entre ellos seis de la Liga de Campeones con el conjunto blanco. Carvajal, de 34 años, continúa su carrera en la máxima categoría del fútbol español, permanece en la Comunidad de Madrid y disputará competición europea, la Liga Conferencia. Su fichaje por el Getafe llegó a darse por hecho la pasada semana. El pasado día 9 de octubre el presidente del club, Ángel Torres, aseguró que Carvajal había superado el reconocimiento médico previo a su posible incorporación y condicionó el fichaje del lateral a un acuerdo con LaLiga para encajar la operación en el límite salarial del club.
Formado en la cantera de la entidad madridista, Carvajal desarrolló en el club blanco casi toda su carrera a excepción de la temporada que pasó cedido en el cuadro alemán. Con el Real Madrid disputó un total de 451 partidos, siendo titular en todas las finales de la máxima competición europea que disputó y marcando incluso en la última de ellas, ante el Borussia Dortmund, en Wembley, en 2024. En la misma mañana en la que se ha confirmado su llegada, pero antes de que se hiciese oficial, el defensa ya habló de sus sensaciones a la salida de las oficinas del Getafe: "Estamos intentando cerrarlo, pero parece que va a llegar a buen puerto. Sí, si se da estoy muy contento". Ahora todo queda ya finiquitado y está por ver cuando podrá debutar, siendo los próximos compromisos de su nuevo equipo el jueves en Rumanía contra el Universitatea Craiova y el lunes siguiente en el Coliseum un derbi madrileño ante el Rayo Vallecano.
El Atlético de Madrid jugará este martes su primer partido de Champions de la temporada en el Metropolitano, estadio que acogerá la final el próximo mes de julio.
Simeone ha dejado claro en la previa que no quiere ni oír hablar de esa final y huye de ponerle presión extra a sus jugadores que buscarán este martes sus primeros puntos en esta Champions nada menos que ante el Manchester United. "La realidad es el día a día. No alimentemos situaciones, vamos a ir partido a partido que en eso somos fuertes", ha explicado el argentino.
"Tiene razón Simeone, marcarse un horizonte tan potente puede afectar a la presión de los propios jugadores. Tienen dos partidos en esta semana en la que es fundamental sumar seis puntos, pero no creo que sea bueno marcarse ese reto que obviamente todos los atléticos desean", opinaba Antonio Sanz.
El equipo rojiblanco perdió en el primer partido en Liverpool, pero desde entonces cuenta todos sus partidos por victorias. Las cuatro en Liga y una de ellas nada menos que ante el Real Madrid.
"Estamos viendo una versión seria del Atlético, los jugadores están creciendo (…) A veces le cuesta, pero tenía una asignatura pendiente lejos del Metropolitano que al menos en Liga está arreglando", explicaba Ricardo Sierra este lunes en Radioestadio Noche.
Madrugo para contarte lo que pasó en Vallecas el sábado. Ya tendré tiempo de hablar de Vinicius, los árbitros, el Real Madrid o el Barça, que esta semana tenemos Champions. Pero no quiero perder la oportunidad de llevar a un primer plano la protesta del estadio de Vallecas que desembocó en la suspensión del partido entre el Rayo Vallecano y el Athletic Club.
Lo primero que quiero aclararte es que no hablo de oídas, me acerqué a ver el partido en el estadio para vivir el regreso del equipo a su casa muchos meses después, porque las primeras jornadas tuvo que jugarlas exiliado en Leganés porque el estadio no cumplía la normativa de seguridad. Todo por la inacción y la pasividad de su presidente, y dueño, Raúl Martín Presa.
No te quedes en el argumento simplista de Presa de que el sábado fue cosa de unos ultras y que se amenazó la integridad de jugadores o árbitros. La protesta fue pacífica, generalizada, en todos los sectores, de aficionados de todas las edades, en todas las gradas. Es imposible encontrar más unanimidad, en este caso en el rechazo a la gestión del propietario.
Se silbó, se pitó, se lanzaron aviones de papel y pequeñas bolitas de plástico con la única intención de hacer visible un descontento que viene de lejos. Al rayismo se le ha agotado la paciencia, ya no puede más y esto ha sido un punto de inflexión.
Es verdad que, tras las primeras quejas, algunos hubieran preferido que se jugase, que la protesta no se llevara al límite para evitar la suspensión, pero llegados a este punto, el equipo no sale más perjudicado que cuando tuvo que aplazar partidos por el césped o cuando se tuvo que ir a Butarque. Es un club profesional, que entrena en condiciones de aficionados. Es un estadio abandonado, una afición ninguneada y un presidente despótico.
Presa es el dueño del club y como tal ejerce sin escuchar a su masa social. Pero por dueño que sea del club, nunca podrá silenciar a un barrio entero que es el alma de ese equipo.
Podría asomar a este lunes festivo el semblante desencajado de Mourinho por su histrionismo, a Vinicius por su mano larga o a Grimaldo por sus fintas y su gol en Vitoria que balizó el camino de triunfo del Atleti.
Pero me parece más noticioso que una parte de la afición del Rayo Vallecano, con la complicidad silenciosa y mayoritaria del resto de la grada, prefiera sacrificar el bienestar de su equipo si con la implosión deseada te llevas por delante al presidente que detestas. No me escondo: Raúl Martín Presa no merece el cargo que ocupa. Se compró la presidencia hace 3 lustros a un precio de usura porque la familia Ruiz-Mateos estaba en desbandada tras estafar hasta al espíritu santo.
El equipo de primera ha terminado siendo su única obsesión. La cantera está casi desintegrada, la sección femenina pasó en una década de la élite a la clandestinidad y el estadio, como se puede apreciar en un rápido vistazo, es un recinto parcheado, obsoleto y al que se ha negado a chutar dinero de la entidad casi desde su estreno como mandamás. Ahora la Comunidad de Madrid se ha puesto seria. Tebas ya no es colega, no le tapa, y la soledad del dirigente se corta con cuchillo. Pero impedir jugar, amenazar con la parálisis total, condenar la viabilidad del proyecto facilitando un descenso, me parece demasiado hasta para la vida más pirata.
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