
Sign up to save your podcasts
Or


Diego García Carrera cuenta las horas. El 15 de agosto tiene una nueva cita con una gran competición internacional y, aunque intenta mantener la calma antes de la prueba, no esconde que el equipo español llega al Europeo de Birmingham con la confianza alta y la mirada puesta en lo más alto.
El marchador ha pasado por los micrófonos de Radioestadio Noche, donde ha repasado con Raúl Granado y Sergio Yustos cómo afronta las horas previas a la competición y qué espera de una prueba que presenta unas condiciones poco habituales para la marcha. "Yo voy tranquilo, con confianza y con ganas de competir", explicó.
Pero la conversación fue mucho más allá de la carrera. García Carrera habló de los cambios en el recorrido, de la evolución de la disciplina, de la tecnología aplicada al arbitraje y de un horizonte que para él tiene nombre propio: los Juegos Olímpicos de Los Ángeles.
El atleta español sabe que parte de un equipo con varias opciones de éxito. Por eso, aunque evita cargar de presión la cita continental, reconoce que el objetivo debe situarse arriba desde el primer momento. "Cuando uno se pone a pensar en objetivos, siempre empieza apuntando a lo más alto, porque siempre hay que soñar para poder conseguirlo", señaló durante la entrevista.
García Carrera destaca además el ambiente que se respira dentro de la delegación española. A su juicio, esa convivencia entre deportistas de diferentes disciplinas convierte el campeonato en una oportunidad en lugar de hacerlo parecer una amenaza.
En Birmingham coinciden atletas de perfiles muy diferentes, desde lanzadores hasta fondistas y marchadores, y ese ambiente de equipo, asegura, ayuda a afrontar la competición desde otra perspectiva.
"El sentir ese apoyo de los compañeros hace que no veas el campeonato como una amenaza", explicó. Para él, la clave está en transformar los nervios y el sufrimiento inevitable de una gran competición en una oportunidad para "brillar y para seguir escribiendo la historia del atletismo español".
Uno de los principales asuntos de la entrevista fue el circuito diseñado para la prueba. García Carrera reconoce que los marchadores no están ante un recorrido convencional: habrá subidas, bajadas, cambios de rasante, zonas de adoquines y un firme irregular.
La Federación fue informada de las reticencias de los atletas, pero finalmente el recorrido no se modificó. Ahora, la estrategia pasa por adaptarse.
"Hay que saber lo que es competir en el barro, adaptarse a estar muy vivos, muy atentos a cada metro prácticamente de la competición", explicó.
La dificultad, sin embargo, también puede convertir la carrera en un espectáculo diferente. El marchador considera que el resultado no dependerá únicamente de quién llegue en mejor estado de forma, sino también de quién sea capaz de desenvolverse mejor en un circuito con tantos obstáculos y adelantamientos.
"Nosotros en un campeonato de Europa vamos a pelear por el título, por las medallas y por el puesto de honor", dejó claro.
García Carrera también puso sobre la mesa uno de los debates históricos de la disciplina: la dificultad de juzgar técnicamente una prueba en la que los árbitros deben determinar a simple vista si el atleta mantiene una acción de marcha correcta.
En un recorrido especialmente complejo, la tarea puede resultar todavía más complicada. Los cambios de rasante, los giros y las irregularidades del terreno añaden factores que pueden dificultar tanto la ejecución de los atletas como la labor de los jueces.
Por eso, el español defiende incorporar sistemas electrónicos que ayuden a determinar de manera objetiva si un marchador está cumpliendo la técnica.
"Estando en 2026, yo creo que no es mucho pedir porque ya hemos avanzado suficiente como para seguir aplicando los mismos métodos que en 1908, cuando se estrenó la marcha en unos Juegos Olímpicos", afirmó.
García Carrera considera que existen proyectos para avanzar en esa dirección, pero lamenta que su implantación avance demasiado despacio. En su opinión, la decisión depende de que las federaciones y los organismos responsables aceleren el proceso.
El marchador también abordó los continuos cambios que ha experimentado el programa de la disciplina. En los últimos años, la marcha ha pasado por diferentes distancias y formatos, con la desaparición de los 50 kilómetros, la introducción del relevo mixto y la evolución hacia la media maratón y la maratón.
Los atletas, explica García Carrera, han reclamado que las distancias tengan una mayor estabilidad para que las marcas puedan compararse a lo largo del tiempo y para que el público pueda identificar con mayor facilidad las pruebas.
"Hemos pedido compromiso en cuanto a estabilizar estas distancias en el largo plazo, precisamente para poder explicarlo con tranquilidad, que la gente se entere y que las marcas sean comparables en el tiempo", contó.
El objetivo inmediato pasa también por mantener la presencia de la marcha en el programa olímpico. Actualmente, la prueba olímpica se concentra en la media maratón, mientras que los atletas aspiran a recuperar en el futuro una segunda distancia.
"El objetivo primero es mantenerse siendo olímpicos, al menos con una prueba y ojalá intentar que vuelvan las dos", afirmó.
A pesar de que el resultado de Birmingham tendrá importancia para los seleccionadores, García Carrera no quiere convertir una única carrera en un juicio sobre todo el trabajo realizado durante un ciclo olímpico. Su planificación está pensada a cuatro años vista y el Europeo representa un capítulo dentro de ese recorrido, no una sentencia definitiva.
"El resultado de este fin de semana va a ser sobre todo importante para los seleccionadores", reconoció, aunque rechazó que una mala actuación pueda alterar el objetivo de fondo.
Para explicarlo, recurrió a una comparación futbolística: una jornada mala no hace que un equipo abandone la pelea por la Liga. En la marcha, sin embargo, existe la particularidad de que todo el trabajo debe concentrarse en ocasiones en una única prueba.
"El objetivo se mantiene intacto. Es la apuesta por los Juegos Olímpicos de Los Ángeles", sentenció.
Y ahí aparece el gran deseo con el que García Carrera afronta este nuevo capítulo de su carrera. El sábado puede ser un día importante, pero no será el último.
"Y ya que nos ponemos a pedir, pues como digo, ojalá se escriba el libro. De camino hacia Los Ángeles. Un gran capítulo el 15 de agosto", concluyó.
Hay combates que terminan cuando suena la campana. El de Prichard Colón no lo hizo. Para el joven púgil puertorriqueño, aquella noche de octubre de 2015 fue el principio de una batalla que se prolongó durante más de una década y que lamentablemente terminó su con su muerte, a los 33 años.
Colón había llegado a aquella pelea como una de las grandes promesas del boxeo de Puerto Rico. Estaba invicto y soñaba con disputar algún día un título mundial. Pero los acontecimientos de aquella noche en Fairfax, Virginia, truncaron su carrera y cambiaron para siempre su vida y la de su familia.
Su padre, Richard Colón, comunicó su fallecimiento a través de las redes sociales. "Lamento informarles la partida de mi hijo Prichard de este mundo terrenal. Ahora está en un lugar mejor", escribió.
El 17 de octubre de 2015, Colón se enfrentó al estadounidense Terrel Williams en el EagleBank Arena de Fairfax. Tenía entonces 23 años y acumulaba un récord profesional de 16-0, 12 de esas victorias por nocaut. Era, según los documentos judiciales del caso, un púgil considerado por muchos como un futuro campeón mundial.
El combate comenzó a torcerse a medida que avanzaban los asaltos. Colón recibió varios golpes en la parte posterior de la cabeza y el cuello, conocidos en el boxeo como "rabbit punches" o golpes de conejo, una acción prohibida por las reglas debido al riesgo de provocar lesiones graves en el cerebro o la médula espinal.
Los documentos judiciales señalan que el árbitro llegó a advertir a Williams en el sexto asalto por este tipo de golpes. En el séptimo, Colón volvió a recibir un impacto en la parte posterior de la cabeza y terminó en la lona, quejándose de dolor.
La pelea terminó con la descalificación de Colón después de que su equipo le retirara los guantes. Poco después, su estado empeoró y fue trasladado a un hospital.
En el hospital se le diagnosticó un hematoma subdural de grandes dimensiones. Los médicos tuvieron que practicarle una intervención quirúrgica de urgencia para aliviar la presión intracraneal y evacuar la sangre acumulada. Colón no volvió a recuperar la consciencia y permaneció en estado vegetativo durante 221 días.
Aquello que inicialmente había sido una noche más en la carrera de un boxeador terminó convirtiéndose en una lucha de años. Su estado neurológico le dejó con daños irreversibles y necesitó cuidados permanentes.
Su familia se convirtió desde entonces en el principal soporte del deportista. Su madre, Nieves Meléndez, estuvo durante años al frente de sus cuidados y buscó diferentes tratamientos y terapias con la esperanza de conseguir alguna mejoría.
En 2021, incluso tuvo que someterse a una nueva operación en Atlanta después de que los médicos detectaran un problema en el cráneo que estaba ejerciendo presión sobre el cerebro. El procedimiento fue comunicado entonces por el propio Consejo Mundial de Boxeo.
La historia de Colón provocó una enorme conmoción dentro y fuera del cuadrilátero. Su lesión puso bajo el foco la peligrosidad de los golpes en la parte posterior de la cabeza, una zona especialmente vulnerable.
El Consejo Mundial de Boxeo (WBC) convirtió posteriormente su nombre en parte de las normas de seguridad del deporte. El organismo reclamó a los árbitros una aplicación mucho más estricta de la prohibición de los llamados "rabbit punches" y bautizó como "regla Prichard Colón" las medidas relacionadas con este tipo de golpes.
El motivo es especialmente grave: los golpes en la zona inferior de la nuca pueden afectar a estructuras neurológicas críticas, incluida la región donde la médula espinal conecta con el tronco cerebral. El propio WBC ha advertido de que este tipo de impactos pueden provocar parálisis y daños cerebrales catastróficos.
Aunque nunca pudo cumplir su sueño de convertirse en campeón mundial, el nombre de Colón terminó asociado para siempre al boxeo.
En junio de 2021, el WBC le concedió el título de campeón honorario, una distinción que incluía el cinturón verde y oro que tanto había deseado conquistar cuando comenzó su carrera. El organismo recordó entonces al joven púgil como una de las grandes promesas de su generación y destacó la fortaleza de su familia durante aquellos años.
El reconocimiento tuvo un fuerte componente simbólico. Colón ya no podía competir, pero su historia había trascendido el resultado de aquel combate para convertirse en un referente de la lucha por una mayor seguridad dentro del ring.
La tragedia derivó además en una batalla judicial. En 2017, los padres de Colón presentaron una demanda por más de 50 millones de dólares contra varias personas y empresas vinculadas al combate, entre ellas el médico situado a pie de ring y los promotores del evento.
La demanda sostenía que no se habían adoptado las medidas necesarias pese a las quejas del boxeador por el dolor y los golpes recibidos en la cabeza.
La cuestión de las responsabilidades que rodearon aquella pelea ha sido objeto de controversia durante años. El caso judicial permitió conocer con detalle la secuencia de acontecimientos, pero la tragedia de Colón terminó adquiriendo una dimensión mucho mayor que la de una disputa legal: se convirtió en uno de los ejemplos más conocidos de los riesgos neurológicos asociados al boxeo.
Durante todo este tiempo, la familia mantuvo a Colón alejado del foco público mientras continuaba proporcionándole los cuidados que necesitaba. Su padre recordó precisamente esos años y el deseo de su hijo de regresar algún día a Puerto Rico.
"Hice todo lo posible por cumplirle su deseo, su sueño de traerlo de vacaciones a Puerto Rico como tanto él deseaba", escribió su padre, antes de agradecer el apoyo recibido durante más de una década.
"Gracias por tantos años de amor y oraciones", añadió.
Con su muerte desaparece una vida marcada por una tragedia ocurrida cuando apenas comenzaba a cumplir el sueño que había perseguido desde niño. Pero el nombre de Prichard Colón permanecerá ligado al boxeo por una razón que va mucho más allá de sus 16 victorias profesionales: su historia cambió la forma en que el deporte afronta uno de sus golpes más peligrosos.
Empiezan los movimientos en 'Can Barça'. Ante el interés del club azulgrana por diversos jugadores en este mercado de verano, varios futbolistas de la plantilla apuntan a su salida. El primero de ellos viene sonando en las últimas semanas, y parece que está muy cerca de oficializarse.
En concreto, el F.C. Barcelona y el PSG han cerrado el acuerdo de traspaso por Ferrán Torres, que se incorporaría a la entidad parisina después de proclamarse campeón del mundo. El futbolista español viajará a la capital francesa en las próximas horas para pasar el reconocimiento médico pertinente, por lo que el fichaje es inminente.
En total, según ha informado José Agustín Gómez en Onda Cero, el F.C. Barcelona ingresaría alrededor de 50 millones de euros, sin existencia de ingresos variables.
De confirmarse el fichaje, el club parisino incorporaría al delantero de 26 años siendo uno de los grandes protagonistas del Mundial 2026. El valenciano, que no estaba siendo decisivo en el torneo, coronó a la selección española con un tanto que pasará a la historia.
El jugador y el Barça no habrían llegado a un acuerdo para su renovación de contrato, que finalizaba en 2027. Por ello, Ferrán se unirá al equipo de Luis Enrique, que incorpora un nuevo delantero a su plantilla. El español tendrá buscar un hueco en el once titular entre grandes jugadores como Dembelé, Doué y Kvaratskhelia, entre otros.
Con la venta de Ferrán, el Barcelona tendrá que reforzar esa posición de manera urgente. Y es que tras las salidas de Lewandowski y Ferrán Torres, el conjunto azulgrana se queda sin referencia en ataque. El nombre que más suena en estos momentos es el de Julián Álvarez, delantero del Atlético de Madrid, aunque la operación parece estancada en estos momentos.
Los rojiblancos piden 150 millones por el futbolista argentino, una cantidad que parece no estar dispuesto a pagar el club. Por ello, se avecinan días intensos en la directiva para buscar un recambio a las dos bajas en ataque.
Otro de los grandes nombres en la agenda del F.C. Barcelona es el de Rodri Hernández, mediocentro del Manchester City. Tras la salida del Real Madrid de la carrera por el fichaje, el club azulgrana se posicionó como el favorito para hacerse con sus servicios. Sin embargo, el club inglés estaría pidiendo alrededor de 80 millones de euros, mientras que la cifra que maneja el Barça ronda los 65.
El Cádiz continúa generando contenido. Tras las últimas semanas con varias polémicas, como la antigua directiva siendo expulsada de un chiringuito, la puesta en venta de todos los jugadores de la plantilla o el revuelo alrededor del ya mencionado Javi Ontiveros.
El futbolista, ex del Málaga, Villarreal y Betis, entre otros, fue duramente criticado por el anterior presidente, Manuel Vizcaíno, que dijo públicamente que "Ontiveros le ha faltado el respeto a la camiseta del Cádiz, al escudo del Cádiz y a la afición del Cádiz", además de mostrarse convencido de que no volvería a recuperar su mejor nivel.
Aquellas declaraciones alimentaron las informaciones que apuntaban a una salida inminente del jugador durante este mercado, algo que ha desmentido el nuevo dirigente del conjunto gaditano, Christian Septien, con un vídeo, digamos, sorprendente.
El Cádiz CF ha publicado este jueves un vídeo en redes sociales en el que escenifica una conversación entre Javier Ontiveros, el presidente Christian Septien y el nuevo entrenador, Albert Celades, para anunciar que el futbolista seguirá en el club y dispondrá de una "segunda oportunidad" después de meses marcados por las críticas a su estado físico.
El mensaje supone un giro radical respecto a la situación que rodeaba al extremo marbellí durante todo el verano, pues el jugador parecía en la rampa de salida.
En el vídeo publicado por el Cádiz, Ontiveros aparece sentado en el vestuario mientras Christian Septien le recuerda el compromiso adquirido con el club y la afición.
"Vas a estar en forma, te vas a cuidar y vas a comprometerte como un profesional", le dice el presidente. El futbolista responde asegurando que está "muy motivado" y que quiere volver a recibir el aplauso de la grada como en su primera temporada. La escena culmina con una frase que resume el objetivo del club: "Es una segunda oportunidad, no hay más".
Posteriormente, interviene Albert Celades, recién llegado al banquillo amarillo, quien le deja claro que las palabras deberán traducirse en hechos sobre el terreno de juego.
La situación contrasta con la que vivía Ontiveros hace apenas un año. En su primera campaña tras llegar al Cádiz, se convirtió en una de las grandes referencias ofensivas del equipo, firmando once goles y siendo uno de los futbolistas más determinantes de la plantilla.
Sin embargo, la temporada pasada estuvo marcada por los problemas físicos, una lesión en el talón que terminó en el quirófano y un evidente descenso de rendimiento. Apenas disputó 15 partidos y sus números quedaron muy lejos de los que había firmado en su estreno como cadista.
Por eso, el vídeo difundido este jueves ha causado sorpresa entre la afición amarilla, especialmente en redes sociales, donde se ha hecho viral en cuestión de minutos. Cuando todo apuntaba a una rescisión de contrato o a un traspaso, el Cádiz ha optado por apostar de nuevo por uno de los jugadores con más talento de la plantilla.
Ahora la pelota está en el tejado de Ontiveros. Después de un verano marcado por las críticas, las dudas sobre su profesionalidad y los rumores sobre su marcha, el malagueño tendrá la oportunidad de demostrar sobre el césped que todavía puede volver a ser el futbolista que enamoró al Nuevo Mirandilla en su primera temporada.
From the publisher's feed