Matutina para el Día 235 | Agosto 23
“Y lo vi que llegó junto al carnero, y se levantó contra él y lo hirió, y le quebró sus dos cuernos, y el carnero no tenía fuerzas para pararse delante de él; lo derribó, por tanto, en tierra, y lo pisoteó, y no hubo quien librase al carnero de su poder.” Daniel 8: 7
Fue con la mayor violencia que Alejandro Magno impulsó su guerra contra Darío, de modo que Alejandro era demasiado fuerte cada vez que lo hirió, lo derribó al suelo y lo pisoteó, tres expresiones que, algunos piensan, se refieren a las tres famosas victorias que Alejandro obtuvo sobre Darío, en Gránico, en Isso y en Arbela, mediante las cuales fue finalmente derrotado por completo el imperio Medo-Persa.
En la palabra de Dios encontramos una frase de nuestro Señor Jesúcristo: “Entonces Jesús le dijo: Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán.” (Mateo 26: 52) La expresión “todos los que tomen espada, a espada perecerán” quiere decir recibir como pago, la misma moneda, es decir experimentar en nuestra carne el mismo daño que causamos a otro. La frase apela a la justicia divina que nos indica que, tarde o temprano, los violentos recibirán el mismo trato que dispensan a los demás. Las armas de nuestra guerra no son carnales sino espirituales, y aunque seamos soldados de la cruz no peleamos según la carne, es decir no debemos propagar el evangelio con la fuerza de las armas, ni defenderlo de la misma manera. Al contrario debemos estar dispuestos a morir por el evangelio, tal cual lo hizo nuestro Señor Jesus. ¿Qué armas estás utilizando en tu batalla espiritual? Recuerda que si no son las armas de Jesus, tú mismo terminas siendo víctima de ellas.
Soy Oscar Oviedo y este es el Devocional “Daniel en 365 días”
Producido por el Ministerio One4Seven
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