“Mientras yo consideraba esto, he aquí un macho cabrío venía del lado del poniente sobre la faz de toda la tierra, sin tocar tierra; y aquel macho cabrío tenía un cuerno notable entre sus ojos.” Daniel 8: 5
Ahora vemos al segundo animal, un macho cabrío que venía del occidente. Al occidente del imperio Persa encontramos el reino de Macedonia. Se nos indica que el macho cabrío no tocaba la tierra, esta descripción de gran rapidez describe apropiadamente la asombrosa velocidad e integridad de las conquistas de Alejandro Magno.
El macho cabrío es un gran mamífero rumiante caprino, macho de la cabra. Este era objeto de culto en la comunidad rural griega de Arcadia como símbolo de la fertilidad, ya que sus habitantes eran demasiado pobres para poseer toros. El macho cabrío era empleado en los holocaustos del santuario, se ofrecía como sacrificio por el pecado. Durante la fiesta ceremonial del dia de la expiación, se presentaban dos machos cabríos, sobre los que se echaban suertes, de manera que uno era inmolada a Jehová, y él otra vivo, para Azazel, sobre cuya cabeza se cargaban, delante de Jehová, las iniquidades y rebeldías del pueblo, y era conducido y soltado en el desierto para morir. En esta fiesta simbólica encontramos una ilustración del plan de salvación de comienzo a fin. El primero representa la muerte de nuestro salvador Jesucristo en nuestro favor y el segundo es la destrucción del diablo por la responsabilidad en el pecado. Pero este segundo nunca espiaba ningún pecado, ya que su participación iniciaba después de la purificación del Santuario. Gloria a Dios por las verdades que encontramos en el Santuario.