Si no sabés bien a dónde vas, llegarás rapidísimo a ningún lado. La dirección determina el destino, pero es la atención lo que determina la dirección. Prestá atención a las cosas que se llevan tu atención más frecuentemente, si son las cosas correctas tu vida estará muy bien. Lamentablemente, la mayoría no se detiene a pensar en qué se está llevando su atención y terminan frustrados y lejos de donde quieren llegar.