Hubo una pared intermedia de separación entre el mundo y Dios, Pero vino nuestro Señor Jesús y estando en el madero de la cruz hubo un terremoto que de forma milagrosa rompe el velo del templo judío, un velo de muchos kilos de tela, y muy grueso, velo que separaba el lugar Santo del Santísimo. Y ese velo rasgado nos hizo acercarnos el trono de la gracia a tener comunión con Dios.