Caminamos por la vida cristiana creyendo que tenemos fe. Pero ¿estamos en fe? se requiere un autoexamen sencillo y probarse así mismo si estamos en ella. Es imperativo hacer un alto en el camino y ver en que dirección vamos hacia la vida eterna. O por caminos torcidos, o convicciones o sin convicciones que agraden al Señor.